Más que un matrimonio. Ambos son Lars Kepler.
Aquí nadie les conoce aún pero este simpático matrimonio sueco tiene, cada uno por separado, una larga carrera literaria (él ha publicado narrativa y teatro; ella, novela histórica) pero sin acercarse al género negro. Por eso presentaron la novela a un editor bajo seudónimo, «para evitar prejuicios».
El protagonista es el comisario Joona Linna, un personaje que, explican, «arrastra un trauma y tiene su propio misterio, que se irá desvelando libro a libro». En El hipnotista se enfrenta al sangriento asesinato de una familia y pide ayuda al psiquiatra Erik Maria Bark para que use la hipnosis con el único superviviente. Eso desata un cinematográfico, y a ratos terrorífico, cóctel de intriga en el que aparece la tortura en la guerra de Bosnia, la violencia y la crueldad infantil y el maltrato a niños (fruto de sus «preocupaciones» como padres de tres niñas).
Una vez más, la novela negra derrumba el mito de la idílica sociedad nórdica. «En la superficie lo parece, pero ya no lo es», admiten. También han querido reflejar cómo «la sociedad traicionó y no protegió a sus ciudadanos» cuando en los 90, el Gobierno sueco cerró todos los centros psiquiátricos excepto dos. «Eso dejó en la calle a mucha gente que era incapaz de ocuparse de sí misma. Hubo muchos suicidios y, por primera vez, gente sin hogar»,explica el autor.
Para reflejar este mundo, poco explorado en la narrativa, han contado con la ayuda de la hermana médico de Coelho y el hermano de Ahndoril, que es hipnotizador («trata la adicción al tabaco, el miedo a las arañas... y sale en shows televisivos», puntualiza él). Pero solo Ahndoril se ha atrevido a dejarse hipnotizar. «Es muy relajante y agradable pero a la vez extraño porque dejas tu voluntad en manos del hipnotizador».
La inspiración
Llegan con medio millón de ejemplares vendidos en Suecia, Italia, Dinamarca y Holanda y 28 países han comprado los derechos. Al principio mantuvieron el gancho del suspense del seudónimo creando una identidad falsa en internet para Lars Kepler. Kepler, «por el astrónomo que desveló misterios», y Lars, «de Stieg Larsson». No esconden su devoción por el escritor que «renovó la narrativa negra, con sus complejos e interesantes personajes, su ritmo trepidante y su lucha feminista». Para ambos, una fuente de inspiración.