“La verdad
es esencial para preservar la democracia
y el cumplimiento de las leyes”, dijo,
al comenzar el seminario, Peter Weiderud,
presidente del Movimiento de Hermandad,
refiriéndose a los conflictos
armados. "Broderskapsrörelsen"
es una organización política
perteneciente al partido de la Socialdemocracia,
la cual se califica a si misma como
“más rojos, más verdes”.
El evento, que llevó como nombre:
"La primera víctima
de la guerra es la verdad",
se celebró en una de las salas
de conferencias del sindicato de trabajadores
suecos, LO, en Estocolmo.
Julian Assange
dedicó parte de su exposición
a ilustrar la limitada cobertura de
la guerra de EE.UU. en Afganistán.
También explicó, claramente,
las exigencias de USA respecto a Wikileaks:
“El Pentágono nos exigió
tres cosas”, dijo. Primera: destruir
todos los archivos que tenemos en nuestro
poder. Segunda: destruir todos los archivos
que podamos obtener en el futuro. Tercera:
cesar de colaborar con los “whistleblowers”
(informadores). ”No vamos a cumplir
ninguna de las tres”, dijo, muy serio.
Pero el Pentágono
está decidido a hacer callar
a Wikileaks. En julio
pasado, el sitio publicó 90 000
informes secretos acerca de la guerra
en Afganistán, del periodo comprendido
entre el 2004 y el 2010. Según
USA, la revelación de los documentos
“pone en peligro la vida de personas”.
No obstante, Wikileaks se ha empañado
en mostrar al mundo material tanto inédito,
como molesto. Para algunos. Gran consternación
causó en los medios mundiales
la publicación de un video en
Youtube, que muestra como soldados americanos
abaten a civiles, incluyendo fotógrafos
de la agencia Reuters, en plena calle,
en un suburbio iraquí.
Julian Assange explicó
además que Wikileaks se encuentra
en estos momentos examinando el contenido
de los archivos no publicados, con el
fin de evitar poner en riesgo la vida
de terceras personas. Sin embargo, declaró
que examinar el material “línea
por línea”, no es tarea fácil.
“Es una gran cantidad de información”,
dijo. “Tenemos la obligación
de difundir este material, al mismo
tiempo que de proteger las fuentes”,
agregó.
La fortaleza de
Wikileaks es la publicación de
“material en bruto”, a través
de Internet.
El vocero corroboró,
además, su futura colaboración
con el vespertino sueco Aftonbladet.
“No puedo estar más cerca de
Suecia”, respondió, sonriendo,
a la pregunta de Peter Weiderud, de
si “planea visitar más frecuentemente
el país escandinavo”.
Y esta fue una de
las pocas veces en las cuales Assange
se mostró más relajado.
El periodista, activista y programador
de origen australiano nacido en 1971,
se distinguió por su seriedad
y hermetismo, tanto durante el seminario,
como en la conferencia de prensa ofrecida
al finalizar el mismo.
Por motivos de seguridad,
Assange no tiene domicilio fijo y va
por el mundo, alojándose “donde
amigos”. El fundador de Wikileaks se
negó, una vez más, a contestar
preguntas acerca de su persona. En cambio,
se esmeró en esclarecer las circunstancias
en relación a las críticas
en contra del sitio, y la tergiversación
que de estas se ha hecho en los medios.
“Nosotros somos representantes de gente
que tiene algo que publicar, y tratamos
de darle el mayor impacto posible”,
afirmó, explicando que su organización
se preocupa de recolectar material,
sin obtener información acerca
de las fuentes.
Suecia se caracteriza
por tener leyes muy poderosas, respecto
a la libertad de difusión, estas
se basan en los principios de
transparencia, (offentlighetsprincipen),
el más antiguo del mundo. En
el país escandinavo, la ley protege
al informante de una noticia, mediante
el llamado “meddelandeskydd”, que significa
que el publicista no está obligado
a develar las fuentes. Tal vez esta
sea una de las razones por las cuales
Julian Assange colaborará prontamente
con el vespertino Aftonbladet. El vespertino
lo asistirá en la tarea de obtener
el permiso de difusión de Wikileaks,
hecho que le hará posible estar
bajo el alero de la libertad de difusión
sueca.
El jefe de redacción
de Aftonbladet, Jan Helin, se ha mostrado
muy satisfecho de su nuevo colaborador.
“No tengo la menor idea de cómo
él escribe, pero seguramente
tiene, en estos momentos, el cerebro
más interesante del mundo, en
lo que se refiere a temas relacionados
con la libertad de prensa”, escribe
Helin en la edición del sábado
pasado. Assange escribirá una
columna, mes por medio, en el popular
vespertino. Wikileaks, que se formó
en el 2006, viene colaborando, desde
hace un tiempo, con el New York
Times, Der Spiegel y The Guardian.
“Fuerzas extremadamente
poderosas quieren acallar la red de
Julian Assange: Wikileaks. Solamente
esto ilustra la necesidad de escuchar
a Assange”, escribe Jan Helin,
en el periódico.