"Me
parece que hoy, en Estocolmo, amanecimos
un poco más pobres de amigo que
ayer", son mis primeras palabras
sin voz que me enfrentan así a
la muerte del amigo del "poeta del
exilio", quien muchas veces fue voz
de denuncia y voz de su norte y voz de
enamorados o bien voz de quienes van buscando,
como el propio poeta, el amor que siempre
les lleva un paso por delante.
Estaba frente al ordenador, por una causa
ajena y sin dirección definida
me levanto para ir a ninguna parte, es
cuando suena el Teléfono, Héctor
al otro lado de la linea con una voz que
no logro identificar me deja caer la palabra
maldita la que me persigue y de la que
estoy cansado ya de escuchar, se murió
Carlos, que! cual Carlos pregunto, el
chico me responde, y no me lo creo. Pero
como si los ojos se me hubiesen invertido
me quedo mirando el pasado, no los cierro;
entonces me lo imagino conversando o bien
echando manos a una de sus ironías,
o simplemente su comentario asimétrico,
"les gane a los huevoncitos",
o bien mirando como nos complicamos la
vida recordándolo o simplemente
como nos esforzamos buscando palabras
para definir como fue un difunto.
Ultimamente nos habiamos encontrado en
un par de funerales, estableciendo automaticamente
ese acuerdo tasito que finalmente nos
llevaba a su casa donde nos bebimos el
vino de la marca favorita del difunto,
así sucedió con Belange,
Mooar, la señora de un amigo...
y otros, en una de esas ocasiones grabo
nuestros deseos de como queriamos que
fuese nuestro entierro. Carlos!, espero
que esa grabación la hayas dejado
a mano.
Es que estoy seguro de que en el cielo
no creía y me pregunto si reservo
lugar, o si saco número, porque,
y aunque desde sus primeros pasos en el
MIR y luego por sus versos satíricos
quiso (por egocéntrico y librepensador),
que lo excomulgaran de todo partido para
creer y luego de todo partido para cambiar
al hombre; nunca renunció en cambio
a su estrella.
Carlos se va con 60 años, el 22
de agosto los cumplia, dejándonos
sus poemas publicados y bien escritos,
y diciendo y escribiendo lo que se piensa
sin modismos ni compromisos. Y se me queda
el recuerdo de un artista dentro de un
pequeño cuerpo, entre su monumental
ego, entre la realidad que lo vio vivir
y entre esa realidad que lo hizo sufrir
con, la imaginación que lo perseguía
y que no siempre la invito con un trago
y no siempre se la llevo al lecho; prefirió
en cambio escribir como se debería
llevarla. La dejo esperando y que mirase
por el agujero de aquel vidrio roto de
la ventana asi como "El Ojo Privado
de la Ira" mientras le daba la espalda.
Asi fue durante los otoños escandinavos
que dejan a Estocolmo cubierto por el
manto de niebla matinal y seguramente
el cuadro continuo siendo el mismo con
las demás estaciones que le seguieron
en sus últimos años de vida.
Carlos no murió, se fue de viaje,
entro en la niebla que parte desde su
norte chileno con un botella bajo el brazo
y un libro en el bolsillo interior al
lado del corazón de aquel abrigo
negro. Hoy tendré que tomarme el
vino que te gustaba, aunque no me guste,
no me lo puedo imaginar como será,
tampoco nunca podre conocer tu comentario
de si hubiese sido yo quien partía
con la negras; si nos encontramos, espero,
me lo digas.
Me estoy bebiendo el último vaso
de un Canalleto, italiano, a tu salud.
En el Shivá tendrás a tus
más cercanos.
Paz en tu viaje, amigo mío
Ramón - Pky
AMOR CIEGO COMO PIEDRA
CARLOS GEYWITZ
rodando por aquí he visto demasiado
por eso sólo creo en la mitad del
infinito
ocupado en robar aire he soñado
un tanto poco
de ahí que desconfíe de
la otra porción
mi vida llegó quizá agitando
demasiadas ropas
y yo tenía escaso cuerpo que ofrecerle
más decidida se sacó la
falda y me dijo
“lo sé todo pero aún tengo
sorpresas
escoge de mi cuerpo lo que quieras
gáname para siempre
sostén firme mis caderas” farfulló
“mira que mañana el labio cambia
de discurso”
en ese despuntar me apuré en nacer
para ganarle tiempo al tiempo
mas lo que hice, hago o dejo de hacer
muy pronto me enseñó que
el tiempo nada cura