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| Suecia |
| Tu rostro cubrió
toda una página del Mercurio de Antofagasta |
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No recuerdo su nombre, igualmente como olvidé
y he olvidado tantos otros nombres y números
de teléfonos del ayer, sólo
recuerdo su sonrisa, su mensaje, su voz
de combatiente, su legado proletario a nuestra
organización naciente en el norte
de chile. Allí en la perla del norte,
Antofagasta en donde la sangre brotó
de miles de llagas de hombres, mujeres y
niños, allá en un septiembre
jamás lejano y menos aún olvidado
encontré a Quiñones seguramente
se llamaba Pedro o porque no Raúl
no lo recuerdo. Recuerdo que ese día
de primavera tu rostro cubrió toda
una página del Mercurio de Antofagasta
ese día 11 de sep. de 1973.
Lautaro Quiñones era buscado por
extremista. Nosotros, los otros ... también
fuimos requeridos pero en tamaños
de recuadros, más pequeño,
de 8X8. Recuerdo que esto me causo miedo,
terror cuando vi la foto gigante de Caracas.
Te buscaban. Te la habían jurado,
te iban a matar y después te iban
a volver a matar cien veces, te odiaba no
te perdonarían nunca tu atrevimiento
que de hijo y representante de la clase
obrera y el pueblo intentaras desafiarlos.
Como sería posible que hallas sido
tan insolente con la clase domínate
que durante años te había
dado que comer, como te atreviste a enfrentar
al patriarca de la clase dominante. Nosotros.
los otros cuando vimos esa foto tuvimos
miedo, temblamos por ti nuestro camarada
Caraca.
Lautaro era un obrero de Madeco quien como
militante del MIR organizo el FTR. La aún
nítida imágen que de él
me queda, fue cuando escuché el primer
discurso de L Q. Reflejando una inmensa
capacidad analítica y lo que más
me llamba la atencion era la forma de hablarle
a los obreros a sus compañeros del
sindicato, hasta los mas recalcitrantes
demócratas cristianos aplaudían
las palabras de u n nuevo mensaje lleno
de convencimiento y de aliento a quienes
le escuchaban. Lautaro Q sería indudablemente
el líder de masas que la historia
nuestra necesitaba. El Caracas era el obrero
inteligente, culto, trabajador, cuidadoso
pero lo que mas resaltaba era esa, su actitud
de hombre honesto y llana a discutir con
moros y cristianos sin burlas ni quejas;
ni nunca una posición dogmática
con aquéllos que no participan de
nuestro credo.
Te recuerdo Caracas como obrero de Madeco,
como dirigente sindical, como militante
del MIR como organizador del cordón
industrial. El pasquín de los EDWARDS
encontró epítetos distintos,
como ultra izquierdista, peligroso y terrorista.
Cuando nos vimos unos meses mas tarde ya
se había regado mucha sangre por
toda nuestra patria. La historia era nuestra
pero la victoria era de ellos. Nos encontramos
en Santiago, un día de noviembre,
tu barba rasurada, con unos lentes mal avenidos
tus cabellos teñidos y tu brazo izquierdo
enyesado, que te lo habías fracturado
"como constructor civil". Te hacían
diferentes pero seguías siendo el
mismo del ayer alegre, dicharachero, inteligente
y receptivo. Como siempre esperando instrucciones
para seguir en esta batalla por la justicia
humana que es una brega que jamás
termina.
Caracas has dejado de pensar, pero te deseo
en nombre de todos los nuestros, que ese
andar al mas allá lo hagas con la
fe y el valor de los héroes del ayer.
Corceles con ornamentas de rojos y negros
te llevaran a tu nueva morada. Trompetas
sonoras que se escucharan en nuestros Andes
y nuestros mares te indicarán que
has llegado. Saluda a Miguel y a los miles
que dieron su vida por nuestra causa justa
y digna. Viaja tranquilo Caracas, como lo
hiciste ayer, por que allí también
te esperan como un día te esperé.
Un abrazo, nos vemos
hasta victoria siempre.
Sergio Aguila - Italo |
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