Suecia - Estocolmo


Estocolmo
Los últimos humanos

Por Tito Alvarado
Estocolmo.2006

Desde fuera el lugar se veía bien. Recuerdo haber estado una vez allí. Nos falló el local para reunirnos y nos fuimos allí a conversar los asuntos de la solidaridad humana. En ese tiempo no presté atención al nombre del café-bar-restaurante "Los últimos humanos". Ahora, casi una eternidad de aquel entonces, tenía la oportunidad de elegir entre tres lugares posibles para sentarnos con Melanie a conversar los temas del SUR. Mientras esperaba y ya con la inquietud de haber sido olvidado, caí en la cuenta de que el nombre de este rincón poético provenía de un poema de Richard Desjardins. No he retenido el poema, si el momento de la llegada de Melanie, la amiga con que me había dado cita, el gesto de ella de pagar la cuenta, la delicia de la cerveza y por supuesto cada detalle de la conversación.

En realidad fue un desencuentro lo que motivó este encuentro. Ella es un ser iluminado por la juventud y la fuerza para insistir en sus visiones sin nunca dejar de escuchar a los demás, se encontró con gente que ha pasado por muchas batallas sin haber adquirido la sabiduría de callar a tiempo. De eso hablamos un poco y nos fuimos al motivo de la cita, que es siempre una búsqueda hacia el futuro con los pies en el ahora. Son las tareas de la cultura, del respeto por la diversidad de todo lo que es humano, del cambio posible y necesario.

Resumo la conversación en que ella tiene, en su mocedad, una experiencia no despreciable. Sueños de ella que unidos a los sueños nuestros pueden contribuir a darle fuerzas nuevas a la idea SUR. En el entendido de que en esta idea cabe todo el quehacer humano; el respeto por la diferencia, el respeto por el medio ambiente, la difusión de la cultura, el señalar un camino con la práctica diaria. En estas palabras que resumían actitudes y acciones y proyecciones se nos pasó la hora. Nos bebimos la última copa y cada cual volvió a su mundo diario.

Mientras preparo los detalles de mi próxima visita a Cuba, en la emoción del reencuentro con los amigos de allá y en la selección de los poemas a leer en el Festival Internacional de Poesía de La Habana, repienso el nombre del lugar y del poema: Los últimos humanos. Necesario es plantearse los escenarios posibles de los últimos humanos. ¿Cómo se llegó a esa situación? ¿una guerra nuclear, una epidemia terrible, un aumento brusco de la temperatura global, una combinación de múltiples factores, mientras los dueños del poder miran para otro lada, mientras los de abajo no nos damos cuenta y si nos damos cuenta no logramos despertar a los sumisos?

Ignoramos el escenario, ignoramos la respuesta. Lo que si sabemos es que avanzamos hacia un precipicio, hacia un callejón sin salida. El dilema actual puede estar claro para muchos, pero de lo que se trata es que este claro para miles de millones de los últimos humanos. Asumir un nuevo modo de vida para dejar de ser esta terrible verdad que estamos viviendo: somos los últimos humanos.

Digo, quizá con más deseos de que sea cierto, que convicción de verdad, que este momento es en realidad una oportunidad para crecer como seres humanos, oportunidad en que podemos pasar de la barbarie, que es la convivencia humano hoy, a la realización, a la proyección, al desarrollo de lo humano, pasar a la construcción de una sociedad de hermanos.

Espero poder regresar a este lugar poético y dejar impreso allí el poema de los primero humanos, los hermanos más hermanos que nuestro hermano, aquella gente por venir que no sea el carnicero ni el explotador de su hermano. Ese poema será posible o no habrá nadie para lamentarlo.

+
Del autor >>

Contacto: redaccion@estocolmo.se
© Copyright Estocolmo.se 2003, - Editor Responsable: ADFLA-DIG
Las opiniones contenidas en este sitio son de la exclusiva responsabilidad de sus autores.
Webbmaster