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Por:vientosur.info

Represión y crítica de toda solidaridad con el pueblo palestino en Alemania
Toma de pantalla

La inmensa mayoría de la clase política y de los medios de comunicación alemanes se han posicionado de manera inequívoca con Israel. Israel es una “razón de estado” en Alemania, y toda crítica al estado sionista es reprimida y tachada de antisemita, en un país en el que esta acusación puede costarte el trabajo o el permiso de residencia.

En este proceso de silenciamiento y criminalización de las críticas a Israel, Alemania ha cancelado, no solo voces palestinas, si no a un elevado número de activistas y académicos judíos, a un ritmo tal que la propia Naomi Klein describe como: “(A este ritmo) Alemania se va a quedar sin intelectuales judíos a los que prohibir”. Judíos activistas por el derecho del pueblo palestino a existir e intelectuales y académicos especialistas en el medio oriente son invariablemente acusados de antisemitismo por los políticos y medios alemanes, en su mayoría blancos y no judíos.

Estos mismos políticos tienen que hacer malabares para evitar ser ellos mismos acusados de antisemitismo, si su crítica a intelectuales, artistas o activistas judíos va demasiado lejos. Mientras que todas las críticas a activistas e intelectuales palestinos están permitidas, aunque sean claramente islamofóbicas y racistas, a la par que ignorantes.

Hemos visto un último ejemplo de esta retorcida doble moral alemana en la Berlinale, celebrada la semana pasada, en Berlín. Este festival de cine, con alto contenido político se ha visto envuelto en polémica desde antes de empezar. Solo hace dos semanas el alcalde de Berlín Kai Wegner de la Unión Democrática Cristiana de la RDA (CDU) demandaba que se incluyesen a representantes del partido de extrema derecha con afiliaciones nazis Alternativa por Alemania. Esto no se llevó a cabo por las protestas que se produjeron.

El domingo, en la ceremonia de entrega de premios del festival, donde recibió el premio Panorama del Público, el documental israelí-palestino No Other Land, que retrata la horrible realidad de la ocupación de Cisjordania, los directores Basel Adra y Yuval Abraham, palestino e israelita respectivamente, dieron un emotivo discurso, donde Yuval denunció el aparheid en Palestina, y Basel clamó por el fin del genocidio en Gaza y pidió que Alemania dejase de mandar armamento a Israel, por lo que recibieron aplausos. Poco después en la ceremonia, el director del documental “Direct Action”, ganador de otra categoría, Ben Russell, quien llevaba una kufiya en su discurso de agradecimiento, pidió un alto al fuego inmediato, y mostró su solidaridad con todos sus camaradas, a lo que también aplaudió el público.

Aquí había un video (Videon är inte tillgänglig). El video mostraba una sinopsi del film. Una vez más La verdad es censurada por las dictaduras corporativas, que simpatisan con genocidios

Ante estos hechos el alcalde de Berlín declaró: "Berlín tiene una postura clara cuando se trata de la defensa de la libertad. Esto significa también que Berlín está firmemente del lado de Israel. De eso no cabe ninguna duda. Toda la responsabilidad del profundo sufrimiento en Israel y la Franja de Gaza recae en Hamás. A ellos les corresponde poner fin a este sufrimiento liberando a todos los rehenes y deponiendo las armas. Aquí no hay lugar para la relativización. Espero que la nueva dirección del festival de la Berlinale tome cartas en el asunto" y pidió a la nueva dirección del festival que tome medidas para evitar la relativización en relación con Israel.

De pie junto a su codirector palestino en el festival de cine Berlinale durante el fin de semana, Abraham, de 29 años, criticó el trato que su gobierno da a los palestinos y dijo: “En dos días, volveremos a una tierra donde no somos iguales. ... Necesitamos pedir un alto el fuego”.

Otras reacciones no se hicieron esperar, el senador de Cultura Joe Chialo (CDU), quién ha intentado sin éxito, ya que se organizaron protestas en contra, incluir una cláusula en todas las solicitudes de fondos para arte, en la que se debe afirmar que no se va a criticar a Israel o el sionimo, al equiparar estas críticas con el antisemitismo, escribió en X: "La cultura debería ofrecer espacio para diversas opiniones políticas, pero la ceremonia de entrega de premios de la Berlinale de este año se caracterizó por una farisaica propaganda antiisraelí que no pertenece a los escenarios berlineses".

Robbin Juhnke, portavoz de política cultural de la CDU en la Cámara de Representantes de Berlín, declaró: "Los exabruptos antiisraelíes en la ceremonia de entrega de premios fueron vergonzosos, aunque sólo los celebrara una minoría ruidosa del público". También criticó a la dirección de la Berlinale y a los moderadores de la ceremonia de entrega por no enfrentarse en el escenario a declaraciones como la acusación de genocidio. Y prosiguió: "Una parte de la industria se descalificó ayer a sí misma como farisaica y que actúa con un doble rasero. Esto ha perjudicado a la Berlinale".

La política de los Verdes Daniela Billig declaró: "Lo he percibido como un bajón emocional y moral". Según ella, muchos de los asistentes no aplaudieron en los momentos relevantes. "Sentí la necesidad de hacer algo, incluida la idea de votar con los pies y abandonar el público. […] Temo que la Berlinale sufra un daño político", dijo la portavoz de política cultural de su grupo parlamentario. "Deja un regusto muy amargo. Los incidentes son un legado difícil para la nueva directora. La escena cultural se ha hecho un flaco favor".

La socialista, Melanie Kühnemann-Grunow, portavoz de política de medios de comunicación del SPD, también criticó los incidentes. "Algunos trabajadores de la cultura carecen claramente de la capacidad de diferenciar, y también de ver el sufrimiento de Israel. […] Eché de menos la visión crítica del 7 de octubre y el reconocimiento de que ese día fue traumático para el Estado israelí". La política criticó que la reivindicación de la liberación de los rehenes israelíes sólo tuviera protagonismo en un breve discurso de la directora del festival, Mariette Rissenbeek, al comienzo de la ceremonia de entrega. "Creo que se ha hecho daño a la Berlinale, pero aún está por ver si podrá repararse. […] La pregunta decisiva para nosotros es: ¿qué gana Berlín con la Berlinale? Si hay daños, al final tendremos que vivir con ellos". Señaló que el festival de cine recibe dos millones de euros del presupuesto estatal de Berlín.

La portavoz de política de medios de comunicación del partido de izquierdas (Die Linke), Anne Helm, también criticó que "no se mencionara a los rehenes ni a las víctimas de la ofensiva terrorista". Es "comprensible y legítimo" que los artistas utilicen el escenario que se les ofrece para posicionarse en contra de la "devastadora guerra en Gaza", "de la que están siendo víctimas miles de personas inocentes". "Sin embargo, la acusación indiscutible de un genocidio planificado cruza la línea", afirma Helm.

Mientras tanto crecen las críticas y se piden explicaciones a la ministra del Estado para cultura y medios Claudia Roth (Los Verdes) por haber aplaudido el discurso de Ben Russel en el que mencionaba el genocidio en Gaza. Este ministerio poco después declaró en su cuenta oficial de X que tras los discursos de Adra y Abraham la ministra sólo aplaudió el discurso de cineasta israeli-judio.

El Ministro de Justicia, Marco Buschmann (FDP) ha anunciado su intención de iniciar acciones legales ya que el festival de cine “ha sufrido graves daños porque el antisemitismo ha permanecido allí demasiado tiempo sin ser cuestionado.”

Mientras tanto el gobierno alemán está siendo demandado en su propio país por familiares de personas asesinadas en Gaza por ayudar y asistir el genocidio y esta transcendental denuncia es ignorada por los políticos y medios de comunicación alemanes.

Un cineasta israelí se enfrenta a una fuerte reacción después de que utilizó un discurso de aceptación en una ceremonia de entrega de premios de alto perfil en Berlín para oponerse a la guerra en Gaza. Yuval Abraham, cuyo discurso fue condenado rotundamente por los políticos alemanes, dijo que desde entonces había recibido amenazas de muerte y que su familia había huido de su hogar en Israel en busca de seguridad.

De pie junto a su codirector palestino en el festival de cine Berlinale durante el fin de semana, Abraham, de 29 años, criticó el trato que su gobierno da a los palestinos y dijo: “En dos días, volveremos a una tierra donde no somos iguales. ... Necesitamos pedir un alto el fuego”.



VientoSur
Autor: By Roser Garí Pérez
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