Estocolmo - Stockholm | Literatura

Mi ventana


Por Javier Claure C.
Publicada:2011-09-14

Hoy, por la madrugada, ech a volar una golondrina por mi ventana, y regres al anochecer para contarme todo lo que haba visto y odo en Estocolmo:


Un inmenso proyectil estall en una isla coronada por murmullos inocentes, y Noruega llora, da tras da, la tragedia y la traicin.

Donde la muerte ataca de puntillas sin ningn precedente, sin ningn toque en la puerta, y se hace sentir violentamente, como un golpe de hacha contra el rbol.

Una mujer que en su delirio gritaba sus ms hondas congojas, se quit los zapatos, y escondi sus recuerdos en las calles.

Donde la gente caminaba entre huesos, y relojes que marcaban las horas al revs.

El jardn del Rey con sus claveles y amapolas color sangre, sus faroles de antao y sus laberintos de amor, se adentr a un cofre de cristal.

Donde la presin es ms suave, y nadie ha tocado sus paredes que atesoran un lenguaje oculto.

Un lago se desbord en forma de tringulo, y la luna solt mercurio cumpliendo su rol de espejo reflector.

Donde el trigo crece sin cesar, donde las sirenas cantan el advenimiento de una nia en las colinas, y los caballos se refugian debajo de un balcn.

Una calavera que cuelga del tumbado como si fuese una belleza agotada, despidi fuego verde por la boca, y lanz un suspiro de trueno.

Donde las fbricas expulsan humos txicos, y mquinas vestidas de novia.

El msico rumano, que esperaba una moneda en el andn, toc la guitarra de la vida con un aire de alegra y de aoranza.

Donde el viento silv la felicidad de una boda, y el dolor del catico mundo que relampaguea como lucirnaga dentro un tnel.

Un fantasma con espuelas doradas, cant desde la chimenea, y los buitres perforaron palabras por placer.

Donde la lluvia cae resonando una alegre tonada, y los precipicios se apoderan del mundo y sus enigmas.

Una casa hecha de perlas multicolores, se incendi en plena avenida, y las virgenes hacan caricias al perfil de la fogata.

Donde el humo crece desde las races, y los sueos se esfuman en el aire como garras de tigre trastocado.

El vientre inmaculado dio a luz entre nardos, y la criatura lleg como un ngel al roco.

Donde las caricias son el pan de cada da, y los poemas se tallan con ptalos de rosas.

Hoy, por la noche, ech a volar un bho por mi ventana, y regres al amanecer para contarme todo lo que haba visto y odo en Estocolmo:

Un tren lleno de pasajeros se desvi en medio camino, y atraves un frondoso bosque.

Donde los suecos acuden a bailar y a beber cerveza.

Una antena parablica, en el barrio perifrico de Rinkeby, capt imgenes que mostraban otras calles, otros aviones, otras locuras y voces en diferentes idiomas.

Donde turcos, africanos, latinos, europeos y otras nacionalidades conviven bajo la misma bandera.

El viernes de soltero, o de viuda con azcar en los labios, se celebr la fiesta de los poetas, y las estrellas, con todas sus puntas, alumbraron los versos ms celestes de la noche.

Donde el diccionario no tiene validez, donde el sujeto tiene vida propia; y una realidad linguistica se interpone a las jerarquas establecidas.

Un puente envuelto entre sbanas, se levant sobre el mar como quejndose de un mal incurable, y el cemento de su estructura, liber un lquido maloliente.

Donde la hipocresa y la envidia se ocultan, como serpientes, en los pliegues de un acorden apolillado por el tiempo.

Una llave que volaba por el cielo, se incrust entre dos lpidas, y abri el libro del misterio.

Donde muchas madres dicen su clamor por las heridas de la tierra, y los rostros arden como carbones olvidados en el desierto.

El loco que se tir a los rieles, no entre las cuatro y seis de la tarde; sino exactamente a las 24:00 horas, enterr su nombre en la nieve para siempre, y la polica anunci el declive de una sociedad del bienestar.

Donde los objetos brillan con ojos de crdito, donde las personas se preocupan mucho ms por el dinero, el consumo diablico; y la miel suele ser cido sulfrico en las mentes.

Un templo, cuya torre de marfil apuntaba hacia el sur, se desplom como por arte de magia, y sus santos fueron a parar a las montaas ms altas.

Donde los fieles llevan combustible de su propia hoguera, y las bocas repiten la accin de los proverbios.

Una pantalla transmita las noticias de invierno, y los peridicos censuraban sin compasin los juicios en contra de la verdad.

Donde los ojos hierven como bolas de vidrio, y los artefactos elctricos humean se alando la furia de los que tienen dos dedos y medio de frente.

El muro del castillo, percudido por su majestad Carlos Gustavo, llor por los adulterios, el despilfarro de dinero y los engaos que florecen en su patio central.

Donde una fuente de agua cristalina expulsa aceite negro, y las flores son smbolo de injusticia.
















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