Estocolmo | Literatura

Recuerdos de un amigo dibujante


Por Víctor Montoya*
Publicada:2011-11-01

A Mats Andersson lo conoc en el verano de 1983, por intermedio de la amistad de Larry Lempert, el anarcosindicalista con quien tuve la suerte de trabajar en una biblioteca de Tyres, donde un da, mientras lea un libro sobre el maravilloso mundo de la literatura infantil, se apareci el amigo dibujante, agarrado de una bolsita repleta de medicamentos recetados por el mdico.

Me han prohibido tomar vino, coment con un dejo de resignacin. Me qued callado, pero sin dejar de mirarlo de punta a punta. Me llam la atencin su sonrisa franca, su contextura robusta, su melena y barba alborotadas y, sobre todo, su sencillez y preocupacin por la problemtica de los pases del llamado Tercer Mundo.

Mats Andersson (Estocolmo, 1938 86), como la mayora de los militantes de la izquierda sueca, abraz la causa de los oprimidos y se identific plenamente con los movimientos de liberacin en Latinoamrica, Asia y frica. Sus contribuciones, en su condicin de dibujante profesional, se encuentran dispersas en diversas publicaciones alternativas de los aos 60 y 70, aunque sus mejores creaciones estn en los libros destinados a los jvenes y nios, que l ilustr con pasin y sentido crtico. No existe nio sueco que no haya gozado con el valor esttica de sus ilustraciones ni lectores adultos que no se hayan tropezado con sus dibujos satricos contra los amos del poder.

Mats Andersson era parco en las palabras y cuidadoso en sus juicios. En cierta ocasin, mientras le enseaba el manuscrito de un libro, animndolo a ilustrar sin ms recompensas que la gratitud, le dije que sus dibujos reflejaban una suerte de picarda infantil y un espritu de artista joven. l se sonri y contest: Ya soy viejo, pero en mi vida no he hecho otra cosa que ilustrar libros infantiles y juveniles. En efecto, cuando le un comentario sobre su cuantiosa produccin artstica en el libro De tecknar fr barn (Ellos dibujan para nios), pude constatar que detrs de ese hombre afable y sencillo se esconda un currculum y una trayectoria sorprendentes.

En otra ocasin, nos encontramos por casualidad en la parada del autobs rumbo a Tyres, donde l integraba un colectivo de personas que, durante los aos dorados de la emancipacin sexual y las ideas progresistas, decidieron comprar una casa cerca del hermoso castillo de la zona. l vena de una tertulia de amigos y llevaba un bloc de dibujos en la mano. Nos sentamos en la parte central del autobs, cuando, de sbito, estall una voz a nuestras espaldas. Nos volvimos y, mirndonos de reojo, nos enfrentamos a una mujer que gritaba: No queremos cabezas negras en este pas!. A lo que Mats Andersson, alzando la voz como si el improperio le hubiese tocado a l, replic enrgico: Aqu no hay cabezas negras! Aqu todos somos iguales!. Una actitud solidaria que me permiti hinchar el pecho y comprobar que los amigos verdaderos son amigos incluso en las peores circunstancias.

Despus nos seguimos viendo, unidos por el proyecto de publicar el libro de cuentos de jvenes y nios latinoamericanos. Me encargu de reunir el material en los talleres de escritura organizados por dos bibliotecas y Mats Andersson se encarg de ilustrar los textos. As surgi el libro de texto Cuentos de jvenes y nios latinoamericanos en Suecia (Estocolmo, 1985), que todava hoy se usa como material de apoyo en la enseanza del idioma materno.

Un ao despus de esta inolvidable experiencia, que me permiti conocer al artista y a la persona en Mats Andersson, me lleg la infausta noticia de su muerte. Una enfermedad incurable le arrebat la vida. Sent una punzada muy adentro y pens que los inmigrantes perdimos a un valioso compaero, quien supo defender nuestros derechos con la misma conviccin con que defendi la causa de Cuba, Zimbabwe o Vietnam.

Desde entonces volv la mirada, una y otra vez, sobre este dibujo que ilustra uno de los cuentos del mencionado libro. Este dibujo, como lo quiso su autor, expresa una inquietud por el creciente racismo y la xenofobia que sacude los cimientos de la democracia, solidaridad y tolerancia.

Mats Andersson, como una irona del destino, se muri antes de que apareciera el Laserman, antes del asesinato del inmigrante africano en Klippan y, por supuesto, mucho antes de que los cabezas rapadas y las fuerzas de derecha ganaran espacios en la palestra pblica, ostentando una actitud hostil, que l, de seguir vivo, la hubiese rechazado con todo el furor de su conciencia.

Aunque s que Mats Andersson era uno de esos hombres que no mueren, porque sus vidas se prolongan a travs de sus obras, debo reconocer que ha dejado un enorme vaco entre quienes aprendimos a estimarlo por su sencillez y humanismo. No s cundo fue la ltima vez que nos vimos, pero le agradezco por sus ilustraciones publicadas en Cuentos de jvenes y nios latinoamericanos en Suecia, cuyos originales los conservo todava en el bal de los recuerdos.






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