Suecia | Crónicas urbanas

Socios de los sepultureros. II.-


Por Alejandro Fischer Alquinta*
Publicada:2012-02-20

Algunas semanas atrs hacia un alcance histrico, acerca de la participacin del Partido Comunista de Chile en la vida Republicana de nuestro pas. Para mitigar mis angustias, le segu dando a esta relacin PP: Partido, Pas.


Para comprender mejor el porqu de esas vivencias, me puse a mirar por otra cerradura, una cerradura antigua, de perfiles grandes, que igual te dejaban ver de a uno. Y me puse a mirar.

No es que, conociendo de a uno, los conoces a todos, no, pero por lo general huelen igual; por lo tanto lo que voy a afirmar, est basado en el olfato y en los contornos de una cerradura antigua.

Los habitantes de mi partido, despus de una contienda electoral perdida, actan ms o menos as: Algunos, rechinan los dientes, chutean una piedra o con el zapato hacen hoyos en la tierra, miran enojados al secretario del Comunal, del regional o de la clula, otros miran para el suelo, mientras las uas penetran y se esconden en los puos apretados, se buscan entre ellos y salen en patota para cualquier lado, van a lamerse las heridas; a la mayora se le dibujaba una mueca como entre risa y llanto, se rascan la cabeza y la guata, miran para el cielo, mueven la cabeza y con las manos en los bolsillos, los dedos se mueven y calculan las posibilidades, de eleguir alcalde en las prximas elecciones.

No se van amurrados para la casa, cerrando la puerta por dentro y apagando la luz; pero si, mas chiquititos y calientes tambin. Pobre del perro o del gato que se cruz en los caminos.

Esta actitud se ha repetido muchas veces, empez en 1918, no paso nada, pero en 1921 sacamos 2 diputados, en 1969, 22 y, el ao 1973 sacamos 25 diputadosHemos tenido senadores, en cinco oportunidades hemos postulados candidatos comunistas a presidente de la Repblica.

Hemos trabajado con cuerpo y alma, con dos candidatos no comunistas, siendo electos presidentes de Chile. La traicin, no vale la pena nombrarla; ensucia. Uno se acuerda porque fue a la escuela y sabe leer; nada ms.

Estas cosas que se han vivido tienen sentido y razn. Y ms an,es necesario a menudo viajar al revs cada vez, uno tiene ojos nuevos; adems los caminos, aunque sean de vueltas, nunca son iguales.

En algn momento de estos ltimos aos, he ledo un artculo que trataba de la siempre derrota de la vida poltica de mi partido. Esa vida poltica, entregada con tanto esfuerzo, muerte y alegras.

A lo mejor el que escribi ese articulo, tena sus razones para decirlo as, de esa manera, quizs la ecuacin no le resultaba: Algunos diputados, senadores, dos presidentes en cien aos, suena harto poco y flaco.

Yo no soy politlogo, ni menos panelista, tampoco criticn ni peleador. Sencillamente me gusta contar los sentimientos que se enredan y que necesito des-atarlos, me gusta contar a mi manera, las cosas que me cuentan y hacen que se ponga mi piel de gallina. Necesito compartirlas.

Yo conozco a mi partido porque existo. Me lo presentaron una vez, lo cachurie y sencillamente me enamoro. Seguiremos siempre juntos, aunque, por no estudiar y no discernir colectiva-mente, no he entendido algunas cosas, por el sndrome de John Wayne, y muy suelto de lengua y cuerpo, le he dicho profundos improperios, lo he mandado donde su padre y donde su madre.

El no las sabe todas y menos yo; Incluso, la historia nos ensea que uno se puede equivocar hasta en patota; difcil, pero no imposible.

Sino, es cuestin de acordarse de las heridas, y de los que andaban cambindose el apellido. La franqueza y la lealtad en estas uniones son inseparables, como tambin estar al tanto de lo que sucede dentro y fuera de tu casa. Para eso es importante los conocimientos y la cachativa.

Los viejos que nacieron en el no eran tontos, entre letrados y no letrados entendieron que la cosa era complicada. Los libros de la revolucin, dicen que se tiene que trabajar como loco, para lograr que exista una situacin revolucionaria. Eso significa, que los gobernantes no puedan gobernar y los gobernados, no quieren ser gobernados. Una cosa parecida, pero en chiquitita, a lo de lo cabros hermosos en rebelda, pidiendo educacin gratis. Adems la cuestin subjetiva tiene que estar el descueve, en todo sentido, especialmente en lo que le llaman fuerza propia y cohesin. Si esto no es as, las manifestaciones, descontentos, rebeldas sociales, se van a la chua. Lo subjetivo no somos solo nosotros. Luchamos para serlo; hay otros que saben de que se trata, pero como arte de magia, se les olvida todo y venden el alma, la historia y la cultura, la dignidad al mejor postor. Y esas actitudes, para los hijos de Recabarren, son pualadas por la espalda, es darles las espaldas a los lamentos, a los torturados, a los que no estn y no sabemos, es en la practica, borrar de la memoria, la existencia de un tiempo, en la que los trabajadores eran gobierno y el nio, tena todas las esperanzas del mundo.

Es cierto, llevamos demasiado tiempo jugando a perdedor, pero no es toda la verdad. La mayora del pueblo trabajador, puede mandar sus hijos a la escuela, al policlnico y a la vuelta, comprar pan para tomar onces; esa accin de vivir, se puede hacer, gracias a la lucha titnica de los trabajadores organizados en contra del capital. Gran parte de esa lucha, en forma continuada, en crceles o casi muerto de hambre, por cien aos consecutivos, uno tras otro, la ha llevado el Partido de Lafferte, Volodia, del negro Atilio, de la Charo, de mi viejo Contreras y tambin algunos que andan perdidos y descarrilados.

Yo dira y me est gustando: No ha sido, ni tan, la razn ni la fuerza, sino que ha sido la locura, lo que ha permitido mantener las esperanzas y los puos en alto.

El Imperio, los grandes capitales, son capases de todo, para mantener sus privilegios. El miedo de perder esas gracias, lo hace camalen y se digna a darle a sus esclavos, las migajas para que puedan subsistir. Y cranme, incluso, esas migajas les duelen y las extraan.
Quizs con esto me mandan al cajn con vidrio.

Me explico: Cien aos luchando en los marcos de una Repblica aeja, cobarde, asolapada, traidora, guarida de ladrones, asesinos, estafadores y corruptos.

Una Repblica, que lleva ms de doscientos aos de vida, sirviendo a sus progenitores y a todos los parientes cafiches venideros.

Los caballeros de la primera Junta de Gobierno eran ms tiesos que barreno salitrero.Toro y Zambrano, un ilustre de 85, 86 aos, que lo unico que quera era cuidar la Colonia para la corona, El rey espaol, Fernandito, lo tena Napolen, como prisionero de lujo en Francia; los dems Junteros, tenan apellidos que incitaban a la reverencia: Marqus de La Plata, Martnez de Rosas, Ignacio de La Carrera, y como Cristo venia en la parada, un representante tena, el Obispo Martinez de Aldunate.

Todos estaban en la misma onda. El Cabildo Abierto, la primera Junta, todo estaba encaminado a cuidar los intereses y privilegios de la Corona. Los 18 de Septiembre se inventaron un ratito despus, para engatusar al pueblo; se podan curar hasta las patas, se los llevaban a dormir la mona, en calidad de borrachos patriotas. Por eso, muy orgullosos, dicen, que es el unico da, que Carabineros no llevan preso a los curaguillas.

Por supuesto la guerra por la Independencia que empez despus, desstaco a nuestros hroes, que fueron autnticos rebeldes, rebeldes para los tiempos histricos en que ellos vivieron.

OHiggins, los Hermanos Carreras, Manuel Rodriguez y los miles y miles de obreros que los obligaron a disfrazarse de soldados, para conquistar la libertad, domar a nuestra rebelda y dignidad mapuche.

Obligados a aprender a mirar, con bombos y platillos, serpertinas y chicha en cacho, como juegan a las cambiaditas los poderosos, los patrones.

Las contradicciones de la guerra de Arauco, luego la pacificacin de la Araucana, tuvo la histrica gracia, del parimiento de la clase obrera de Chile.

Como en toda nacin nueva y vieja tambin, las clases dominantes luchan y se hacen guerra entre ellos, para hacerse dueos de los medios de produccin y de la tierra. Las grandes tras-nacionales, eligen al grupito que ms le conviene y por debajo de la mesa o por la cara, apoyan a sus eleguidos en los enfrentamientos.

As paso con Balmaceda, en la guerra civil de 1891
As paso con los 14 das de un Chile Socialista en 1932
As paso con la guerra del pacfico, entre Chile, Bolivia y Per en 1879-1883.

As paso con la Unidad Popular en 1973.

As pasa en mi Chile actual.
Eso significo y significa que los desposedos, pagan el pato y los lamedores se hacen guiitos se buscan, calculan, les pica la palma de la mano, se desesperan, tienen miedo de perder el tren alegrico de turno.

En la guerra del pacfico se peleaba por los territorios de Atacama. Los mojones los haba marcado y puestos Simn Bolivar,adems, si haba all algn dueo, eran los atacameos, pueblo indgena exterminado por las bestias de la Conquista.

Chile, creo yo, no siendo un geopoltico, gano la guerra del pacfico porque ya estaba ocupando, el territorio en disputa. Adems, su Escuadra creada por Bernardo OHiggins, era muy poderosa y tenia prcticamente tomada la ciudad de Antofagasta.

La guerra empezo por mar.
Bolivia y Per miraron en menos a Chile y a sus amigos empresarios.
Si la Armada de Chile hubiera estado en Valparaiso, el ejrcito en Copiap y los Empresarios tomando tecito o jugando a la payaya, la cosa habra sido muy diferente. Quizs la bandera del Peru o de Bolivia, flameara en el palacio del cerro Castillo y en la pampilla coquimbana, mtele valses peruanos, sayas, taquiraris y Huaynitos.

No quiero meterme en guerra, lo que quiero decir es que Chile es muy largo y accidentado. Llegar a lo largo, de un punto a otro, sin hablar de aviones, en esos tiempos no haban aviones, es ms que una odisea. En el desierto, solamente las lagartigas se andan riendo.

Meterse a matarse entre hermanos, aparte de ser un crimen en contra de la humanidad, es una estupidez siquiera pensarlo.

Si se quiere insistir a lo ancho, tenemos la cordillera de la costa y el macizo Andino, harto sitio para esconderse. Simptico para jugar a las escondidas, porque una guerra, solamente jugaran los que tienen mentalidad de Rambo, Johnson, Contreras, Arellano, de Nixon o del que cambio los esquemas de la opresin de colores.

Por supuesto todos los inconvenientes de una guerra se pueden superar con plata, contactos y armas sumamente desarrolladas.

La llegada de Cristo con los espaoles a nuestro Sur, trajo grandes dificultades para la unidad de los trabajadores en general y gran regocijo para el mundo patronal, tanto nacionales como extranjeros.

Si viene cierto que el desarrollo y organizacin de la clase Obrera, ha permitido grandes beneficios para la clase, tambin ha permitido crmenes y explotacin del hombre por el hombre, que da vergenza, solo pensar que los partidos de izquierdas tienen su cuota de responsabilidad en ello.

Para que se quiere un partido, una coalicin si en doscientos aos, todava, las diferencias de clases son abismantes. La miseria es el invitado cotidiano, a la mesa del obrero, del cesante, del hambriento.

Estas divisiones y diferencias entre la clase trabajadora, el capital las enciende y las sopla. La Democracia Cristiana, otros partidos que nacen de las contradicciones, sus dirigentes, han tenido y tienen la responsabilidad de enmendar los caminos. Son ellos los que fabrican, en mi patria, por docientos aos y ms, la agona en los caminos, de mi pueblo obrero, que segn el evangelio, es el mismo paseto de Cristo, cerro arriba, con la cruz al hombro.

Los cristianos en mi pas son bastantes, ojal que los tiempos les hayan enseado a ver, a escuchar las grandes movilizaciones sociales de la juventud, de la familia, de los trabajadores. En un pas como Chile, es mas o menos un milagro. Digo esto, a lo mejor agarran.

Todas estas cosas, seguramente los viejos originarios de mi partido, discutieron y vieron debajo de las piedras. Una guerra civil en Chile, una guerra de guerrillas en los desiertos inmensos ,con que ropa.

El camino tendr que ser confuso y de prisiones. El capital es muy, muy poderoso. Pueden hacer lo que el de la gana. Son maestros en mentir y engaar, son expertos en matar. Pero no son inmortales, teniendo en contra a todos sus explotados, unidos, fortalecidos, en convergencias, en el entendimiento que solo la unidad nos har fuerte, se terminaran los imperios, los estados de opresin y de chantaje. Un nuevo orden, sociedad, seres humanos cantara.

Nuestro tiempo, tiene un desafo. Los millones de nios que nacen cada minuto, tienen que tener asegurada la vida. Una vida digna. Si nos es as, tendremos que seguir siendo cmplices del mal, de los Imperios, del capital. Socios de los sepultureros.

Muchas gracias. Alejandro Fischer. 20 feb.2012




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