Suecia | Columna de Cándido

Jens Aron Modig se ”confiesa” ante los medios suecos


Por Cándido
Publicada:2012-08-13

El pasado viernes 10/08, diez días después de su regreso al país tras un infausto viaje a Cuba, el líder de la juventud Cristianodemócrata sueca Jens Aron Modig, compareció ante los medios para dar su versión del accidente de tráfico ocurrido el pasado 21 de julio en el que perdieron la vida el ”disidente” cubano Oswaldo Payá y su acompañante y colaborador Harold Cepero.

El automóvil era conducido por otro ”combatiente de la democracia” el español Angel Carromero, integrante de la nueva generación del conservador Partido Popular, actualmente en el gobierno. Este se encuentra retenido en La Habana acusado de homicidio culposo por la forma irresponsable, según diversos testimonios, en que conducía cuando se produjo el accidente. Cabe agregar que ya en España, Carromero había sido sancionado por delitos contra la seguridad en el tráfico, al extremo de habérsele retirado el carnet de conducir.
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El diario El País afirmó la semana pasada que Carromero había recibido 45 multas de tráfico desde marzo de 2011, “dos de ellas por exceso de velocidad leve”. “Antes de esa fecha tenía otras sanciones por infracciones más graves, que dieron paso a la decisión de Tráfico” de retirarle el permiso de conducir, precisaba.
Aunque los antecedentes del caso, por la derivaciones que tuvo apenas horas después de haberse producido, ha sido objeto de una inusitada cobertura mediática, resulta procedente recordable brevemente.

Apenas conocido el accidente familiares de Payá acusaron directamente al gobierno cubano de haber provocado la tragedia por medio de otro vehículo que había obstaculizado la libre circulación del autómovil siniestrado. Dijeron que no era la primera vez que ocurría.

Ni que decir que a los pocos minutos la noticia recorría el mundo una vez que la CNN hubo dado la voz de alerta. Con las habituales técnicas de manipulación mediáticas, tales como discordancia entre titulares que afirmaban la veracidad de las acusaciones de la familia de Payá y el desarrollo de la noticia que se limitaba a trasladar la presunción de lo acontecido.

En conferencia de prensa de los protagonistas Modig y Carromero, realizada en La Habana ambos negaron la participación de otro vehículo en el accidente y admitieron en cambio que habían ingresado a Cuba con visa de turismo pero que en realidad el objetivo, previamente coordinado y con escala de Modig en Estados Unidos era entregar dinero y ayuda logística a la organización de Payá. (Es decir, ayudar clandestinamente a una organización que trabaja en crear las condiciones para un cambio del sistema que, por abrumadora mayoría, se han dado los cubanos.

Simultáneamente los mismos medios, principalmente europeos, destacaban los “méritos” del malogrado Payá, principalmente el Premio Sajarov otorgado por un mayoritario conservador Parlamento Europeo, con algunos votos socialdemócratas. Pero olvidaban mencionar que Payá había sido uno de los primeros políticos que había felicitado al efímero sustituto de Hugo Chávez en la presidencia de Venezuela tras el golpe del 11 de abril del año 2002. Lo que no concuerda con sus convicciones democráticas.

En sus declaraciones a los medios suecos el dirigente juvenil del Partido Demócrata Cristiano – que integra la Alianza liderada por el Partido Conservador actualmente en el gobierno, se mostró bastante “amnésico” ya que según sus manifestaciones “dormía en el momento del accidente” y luego tras sufrir la conmoción del impacto del automóvil contra un árbol tras perder el control su conductor “despertó en una ambulancia”. No confirmó lo manifestado a la prensa en La Habana y sólo dijo “no recordar lo ocurrido”.

Sobre los interrogatorios en Cuba, primero en la provincia, por policías locales, donde ocurrió el accidente, y luego en La Habana por agentes de seguridad, dijo que “Había sido muy desagradable. Yo estaba encerrado en un cuarto sin ventana. Me habían requisado todas mis pertenencias. No sabía que querían de mi ni cuando podría estar libre. La incertidumbre era lo peor” (Entrevista en el diario Svenska Dagbladet 10-08)

En cualquier caso las peripecias de Modig eran infinitamente más suaves que la de los dos empresarios de origen mulsulmán que desarrollan sus actividades en la ciudad sueca de Gotemburgo que fueron despertados encañonados en plena madrugada, ellos y sus pequeños hijos por un comando especial (sueco), a raíz de una escucha teléfonica mal interpretada en la que el comentario sobre un dolor de cabeza que era ”como una bomba pronta a estallar” se convirtió en un inminente ”atentado terrorista”.

Una ya antigua afirmación de Harold Laski, intelectual y político británico, presidente del Partido Laborista en el periodo inmediato al fin de la Segunda Guerra Mundial, formulaba la critica a la democracia liberal, en tanto desestimaba la democracia social y económica. Y entre otros conceptos sostenía que la derecha era “civilizada”, es decir respetuosa de las reglas de la democracia, en tanto mantenía intactos sus privilegios. Cuando estos peligraban se volvía fascista.

Palabras premonitorias que uno recuerda a propósito del episodio de estos dos emisarios de dos partidos que se proclaman “demócratas” y ”anticomunistas” y viajan, ”camuflados de ”turistas” a un país soberano para llevar dinero y directivas políticas a un grupo que actúa para sustituir el gobierno que el pueblo ha elegido soberanamente.
12-08-2012





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