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A bordo de un buque con Francisco Coloane


Por Víctor Montoya*
Publicada:2013-08-22

El ltimo Grumete de la Baquedano, de Francisco Coloane (Quemchi, Chile, 1910-2002), es una obra que cay en mis manos con el peso misterioso de un libro bitcora, que se salv de un naufragio despus de haber navegado por alta mar, bajo el brazo de un marino ansioso por narrar las aventuras que le toc vivir a bordo de un buque de guerra.

El ltimo Grumete de la Baquedano, de Francisco Coloane (Quemchi, Chile, 1910-2002), es una obra que cay en mis manos con el peso misterioso de un libro bitcora, que se salv de un naufragio despus de haber navegado por alta mar, bajo el brazo de un marino ansioso por narrar las aventuras que le toc vivir a bordo de un buque de guerra.

La obra est dividida en catorce captulos y presenta, a lo largo del tratamiento del tema, valores morales y estticos que, probablemente, lo convierten en uno de los relatos ms hermosos de la vida de los marinos que navegan viento en popa por los canales australes de Chile, pues, a ratos, gracias a la magia y la intensidad del relato, el lector tiene la sensacin de estar a bordo de la corbeta La Baquedano, sujeto al timn y mecido por las olas que se rompen contra la proa.

De este modo, Francisco Coloane, escritor sencillo, pero sensible, como sola considerarse, nos invita a dar un paseo imaginario por la vasta geografa chilena, llevndonos a bordo de la Baquedano, que zarpa del puerto y navega por una geografa que l frecuent desde su infancia, conviviendo con pobladores humildes y trabajadores que forjaron su ser y estimularon su vocacin literaria.

Para cualquiera que haya incursionado en el mundo narrativo de Coloane, no ser sorprendente descubrir en El ltimo grumete de la Baquedano, a ese viejo marino acostumbrado a contarnos, una y otra vez, historias cuyos cabos sueltos estn tambin presentes en sus novelas Cabo de Hornos, La tierra del fuego y en su libro de memorias Los pasos del hombre, donde el autor relata sus viajes y aventuras transcurridos en la regin austral de uno de los pases ms largos y angostos de Amrica Latina.

El ltimo grumete de la Baquedano, escrito con pasin y conocimiento de causa, es un libro que bien podra servir como excelente manual de navegacin para quienes se embarcan en un puerto, con las esperanzas de saciar su sed de aventuras y curiosidad con los secretos escondidos en la vastedad del mar. El autor hace gala de un estilo depurado y elegante, y desarrolla un argumento que fluye con soltura a lo largo del relato, desde la caracterizacin de los personajes, hasta el registro de giros idiomticos y expresiones propias de la jerga marina: Veinte grados a babor!, Cierra la tarasca!, Cazar las escotas de estribor!, Atrinca para la mar!, Prepararse para vivar por avante!...

Francisco Coloane, en esta obra de profunda trascendencia humana, sorprende con la sencillez y sensibilidad de los grandes narradores de la literatura universal. No pocas veces, ms por su temtica que por su estilo, fue comparado con Jack London y Joseph Conrad, aunque a l no le agradaban ni desagradaban las comparaciones con otros autores, cuyos temas tambin abordan las aventuras de piratas y marinos. Coloane saba, de algn modo, que el mar no slo es una inmensidad azul que se pierde en el horizonte, sino un personaje con vida propia, una suerte de amante que respira en sus flujos y reflujos. Tal vez por eso recordaba la tarde en que doa Eliana Rojas le dijo: El rumor del mar es como los pasos de alguien que se acerca pero que nunca llega, una imagen metafrica que lo llev a sentir nostalgia por el mar, y que fue confirmado por las palabras que su padre le susurr antes de morir: Volvamos al mar.

Leer El ltimo grumete de la Baquedano implica, sin lugar a dudas, hacerse cmplice del hilo argumental, sobretodo si alguna vez se estuvo a bordo de un barco que zarpa rumbo al Sur, donde las rfagas del viento ululan en las noches y los tmpanos de hielo flotan como osos polares en Tierra del Fuego.

El protagonista principal de la obra, Alejandro Silva Cceres, era el segundo hijo de una madre viuda que, para solventar las necesidades de su humilde hogar, lavaba y planchaba las ropas de dril y pao de los marinos, cuyos oficiales lucan uniformes blancos y camisas de cuello almidonado los das domingos.

Alejandro, hasta antes de embarcarse clandestinamente en La Baquedano, era alumno aplicado en la escuela primaria y el liceo. Estudi con la obsesin de ingresar algn da a la Escuela de Grumetes de la Armada. Quera ser marino a cualquier costa, aun sabiendo que su padre muri en un naufragio y que su hermano mayor, Manuel, desapareci en Magallanes, adonde se march con la ilusin de que en los mares del Sur se ganaba mucho dinero cazando nutrias, lobos, zorros y otros animales de piel fina.

De los trescientos y un hombres que estaban a bordo de La Baquedano, el ltimo tripulante era Alejandro Silva Cceres, oriundo de Talcahuano, quien, escondido en el peol de la proa, inici la mayor aventura de su vida, luego de haber tomado la decisin de despedirse, por medio de una carta, de su madre y sus profesores de liceo. Aunque tena apenas quince aos, como el capitn de una de las novelas clebres de Julio Verne, posea el espritu valiente y sagaz de un marino dispuesto a enfrentar los avatares del destino. Al fin y al cabo, estaba consciente de que ste era el ltimo viaje de la corbeta Baquedano y la nica oportunidad que tena para convertirse en uno ms de los grumetes del glorioso buque de guerra, que levant los velmenes y zarp hacia los canales del Sur, llevando a bordo a trescientos y un hombres que se internaron en la inmensidad del mar, con la proa en direccin al viento.

Alejandro, al cabo de ser descubierto en su escondite por el guadiamarina, fue presentado al capitn y luego al comandante, quien, al escuchar las explicaciones del muchacho, decidi que lo consideraran el ltimo grumete. A partir de entonces, Alejandro aprendi a armar un coy con el colchn y las dos mantas de reglamento, a levantarse al toque de la corneta y a subordinarse al mando de sus superiores. Aprendi, asimismo, el nombre de los instrumentos y compartimientos de una corbeta de guerra, y posteriormente las maniobras de una navegacin a vela.

As, poco a poco, empez a amar a La Baquedano como a su propia madre, pues era una nave en la cual, adems de impartir las instrucciones correspondientes a la Escuela de la Armada, se contaban historias de aparecidos y buques fantasmas, como ese cuento de El fantasma del Leonora, referido por un viejo sargento que pas su vida a bordo de La Baquedano. En realidad, el fantasma del Leonora, velero rescatado de las rocas del Estrecho de Magallanes, no era ms que un mascarn de proa; tena aspecto de sirena, los brazos abiertos como queriendo abrazar al mar y las aletas plegadas a los bordes, igual que una aparicin, blanca como el mrmol. El sargento cont que, mientras los tripulantes dorman en el camarote, se les apareca esta figura femenina, de cara hermosa y tnica blanca. Los tomaba del brazo y los conduca a travs del velero, con la intencin de arrojarlos por la borda y desaparecerlos sin dejar rastro alguno.

Francisco Coloane, aferrado a su pluma de narrador innato, cuenta las peripecias de su joven protagonista, con la experiencia de quien ha recorrido muchos mares y ha visto muchos sitios. Est claro que el autor, por su ascendencia natural, reviva su niez en medio de la naturaleza agreste y accidentada de Chilo. Adems, se debe recordar que Coloane naveg desde su infancia por los canales del Sur, que vivi desde su adolescencia en Puerto Montt y Punta Arenas, que era hijo de un capitn de barco ballenero que haca su travesa hacia el Estrecho de Magallanes, y, para entender mejor sus vivencias y experiencias como hombre y escritor, se puede afirmar que Coloane no slo fue navegante en los canales australes, sino tambin cazador de lobos, ovejero y diestro domador de potros en las estancias de Tierra del Fuego.

Todo ese caudal de vivencias le permitieron contar, con la destreza narrativa de un Jack London o un Robert Louis Stevenson, las maravillosas aventuras de un grupo de marinos cuyo nico escenario de acciones era el espacio abierto entre la popa y la proa. Coloane, sin titubeos ni circunloquios, saba transmitir las sensaciones del alma ante una naturaleza salvaje que, a veces, se sobrepona a las fuerzas humanas en medio de los vaivenes del mar.

De hecho, los tripulantes de La Baquedano, junto al joven protagonista, estaban destinados a resistir las embestidas del mar, con sus olas que se elevaban por encima de la cubierta, y los vientos que zarandeaban los velmenes, mientras la corbeta se meca cual una cscara de nuez en medio de la tempestad que enseaba que el marino, para sobrevivir a la travesa, deba mirarle a la muerte cara a cara, enfrentndose a los peligros con la serenidad en los nervios y la tenacidad en los msculos.

Francisco Coloane, eximio narrador de los sentimientos humanos y las fuerzas indmitas de la naturaleza, permite imaginar, en el libro que comentamos, la violencia implacable de las aguas embravecidas: El mar aumentaba sus furias; ya no pareca ocano, sino un mundo de montaas enloquecidas que bailaban estrellndose unas contra otras. El viento aullaba y bramaba a ratos, el aguacero caa como si otro mar se descargara encima. De vez en cuando, algo como unos gritos lacerantes, plaideros, estentreos, salan de las bocanadas de agua y viento: era la voz de la tempestad.

De otro lado, Francisco Coloane, al estilo de Selma Lagerlf, quien escribi El maravilloso viaje de Nils Holgersson, para darnos una leccin de geografa sueca desde el lomo de un ganso, nos pasea a bordo de La Baquedano -la formidable Chancha-, realizando una descripcin magistral de la zona austral de Chile. Coloane, como todo marino convertido en narrador, tena la facultad de guiar al lector por un itinerario geogrfico que compendia fiordos, cabos, pennsulas, archipilagos, islas y bahas.

Bien podra decirse que El ltimo grumete de la Baquedano es un pretexto o un medio del cual se vali el autor para ensearnos el paisaje accidentado y exuberante de lugares como Talcahuano, Puerto Montt, Golfo de Penas, Punta Arenas y Magallanes, donde los bosques, contemplados a lo lejos, se levantan como montaas recortadas contra el cielo. No es menos maravilloso imaginar el paisaje de la baha de Puerto Refugio que, aparte de ser un sitio ideal para salir a mar abierto y cazar ballenas, est rodeado de grandes cordilleras cuya nica vegetacin son los robles y musgos, o el encanto especial que ofrece el canal que conduce a Puerto Edn, cuyo esplndido paisaje, adems de hacer honor a su nombre, es la tierra de los indios alacalufes, que viven de los productos que les concede la tierra y el mar.

La Baquedano, como cualquier buque de guerra que sigue la ruta del Sur, atraviesa por sitios mentados por los marinos ms viejos, como es La Tumba del Diablo en Punta Arenas, poblacin ganadera de la Patagonia, situada en las mrgenes del Estrecho de Magallanes y frente a la legendaria Tierra del Fuego. Se dice que aqu fue amarrado y fondeado el Diablo, con tres toneladas de grilletes y cadenas, y que: En las noches de tempestad arrastra sus cadenas debajo del mar, y los pocos marinos que lo han odo y estn vivos dicen que es un ruido terrible, que queda en los odos para siempre! Ms horrible que el de la tempestad!.

Cabe recordar que la obra de Coloane no slo trata de rescatar la fauna y flora del Sur de Chile, sino tambin sus mitos y leyendas, cuyos personajes respiran a travs de la pluma de este narrador que, aparte de haber sabido anudar coherentemente los cabos sueltos de sus historias, constituye uno de los escritores tradicionales ms fecundos de la literatura chilena contempornea.

Si en su novela Guanaco blanco retrata personajes mticos como son Timaukel, el ms poderos de todos, y Quenos, constructor de praderas y canales, en El ltimo grumete de la Baquedano cuenta la leyenda de tres familias que se salvan del diluvio al estilo bblico del Arca de No. Se tratan de tradiciones orales que el autor recogi de primera mano en los lugares de origen. De ah que cada uno de sus libros, al margen de ser ledos como simples cuentos o novelas, contienen textos de carcter antropolgico y etnolgico, que rescatan mitos y leyendas de las culturas ancestrales, con hroes y epopeyas que, tras haber sobrevivido al avasallamiento de la colonizacin occidental, se conservan en la memoria colectiva, transmitindose de boca en boca y de generacin en generacin.

El ltimo grumete de la Baquedano, por intermedio de los pensamientos y sentimientos de su joven protagonista, nos pone en contacto con personas cuyos valores culturales y cdigos de vida son diferentes a los de Occidente. Es decir, nos permite comprender mejor las razones fundamentales de la diversidad cultural, no desde la perspectiva del discurso demaggico del poder, sino desde la visin consciente de un escritor que se sum a la causa de los pueblos originarios, exigiendo respeto a sus derechos ms elementales.

Con todo, casi al final del relato, cuando La Baquedano arrib al Cabo de Hornos, donde se cruzan las aguas del Pacfico y el Atlntico, el ltimo grumete, Alejandro silva Cceres, encuentra a su hermano mayor, Manuel, quien, vestido a la usanza de los indios yganse, viva en calidad de cacique con una india de buen parecer y tres hijos menores. Manuel, ms que representar el mestizaje cultural, asumi como suyas las costumbres ancestrales de los yganse. Quiz por eso, mientras contemplaba las aguas glidas del mar, se le acerc a Alejandro y le dijo: Los hombres somos como los tmpanos, la vida nos da vueltas a veces y cambiamos!.

En esta regin inhspita y agreste, conocida como El Paraso de la Nutria, los indios yganse sobreviven aislados del mundanal ruido de las urbes, llevando una vida sedentaria en medio de la nieve y el viento helado. Se alimentan casi exclusivamente de la caza de nutrias, lobos, pinginos y otras aves, debido a que, a diferencia de los primeros occidentales que llegaron atrados por la fiebre del oro, los habitantes ancestrales no conciben la propiedad privada y prefieren llevar una vida en simbiosis con la naturaleza, tomando los alimentos que les provee el mar, y, algunas veces, del trueque que realizan con los tripulantes de los barcos mercantes que atraviesan por ese fro confn del mundo.

El ltimo grumete de la Baquedano, como todos los relatos clsicos bien contados, es una obra que no poda dejar de tener un desenlace feliz, ya que el joven protagonista, Alejandro Silva Cceres, a su retorno a Talcahuano, lleva el uniforme de marino, y, para la alegra de su madre, las pieles y el oro que le entreg su hermano Manuel, como prueba de que el amor de un hijo por una madre es inmutable a pesar del tiempo y la distancia.

As pues, este hermoso libro de Francisco Coloane, que fue escrito en recuerdo de la nave que form a tantas generaciones de marinos chilenos, es un texto de lectura obligatoria para quienes desean conocer algo ms sobre la legendaria historia de La Baquedano, ese buque-escuela de la Armada que, tras haber realizado el ltimo crucero hacia el Cabo de Hornos, ech para siempre sus anclas en un puerto, como cualquier corbeta de guerra que envejeci en sus innumerables batallas y periplos.






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