El adiós a María Elena Walsh
El adiós a María Elena Walsh


América Latina | Cultura
Publicada:2011-01-11
 Sergio Infante

BUENOS AIRES.- Con aplausos que parecían eternos, lágrimas y flores blancas y rojas sobre el ataúd, cientos de personas despidieron esta mañana los restos de la escritora y compositora María Elena Walsh, antes de que fueran trasladados a su última morada, en el cementerio de la Chacarita.




Luego del velatorio realizado en la biblioteca de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), por el que pasaron personalidades del arte, la cultura y la política, el féretro fue sacado hasta la calle mientras por los altoparlantes se escuchaban los acordes de "La Cigarra", interpretada por la propia Walsh.

Entre los presentes estuvieron en la sala esta mañana el titular del Sistema de Medios Públicos, Tristán Bauer; la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y la cantante Teresa Parodi.

Alrededor de las 11.30, el cortejo fúnebre llegó a la última morada de la poetisa. Allí se realizó una breve ceremonia religiosa, y nuevamente pudieron verse las muestras de afecto de la gente. Al término de la ceremonia, en la que también estuvo el músico salteño Eduardo Falú, Parodi expresó: "siempre voy a recordar a María Elena por esa sonrisa hermosa y esos ojos claros iluminando todo. Además, por su sentido del humor, su pensamiento lúcido e inteligencia brillante". (NA-DyN)


Lúcida representante de los 60
Por Sergio Pujol (Historiador y ensayista. Autor de "Como la cigarra", Biografía de Maria Elena Walsh, publicada en 1993).- Un par de hora atrás, la noticia de la muerte de María Elena Walsh asaltó las redacciones y los sitios de internet. Mientras tanto, acaso sin saber de este ni de ningún otro parte de último momento, una larga fila de personas estaba esperando para entrar al Malba, a ver la notable muestra retrospectiva de Marta Minujin.

Diferentes en muchos aspectos, ambas artistas marcaron a fuego a la cultura argentina de los años 60, ese espejo histórico sobre cuya superficie aun seguimos buscando nuestra mejor imagen. ¿Cómo no observar que una jugarreta del azar ha vuelto a convertir a la Walsh y a la Minujin en noticias de último momento? ¿Y cómo resistir la tentación de compararlas, o al menos relocalizarlas como vecinas en el terreno de la imaginación artística, allí donde brillaron con una luz que llega vigorosa hasta la infancia y la juventud del siglo XXI?

Irreverentes hasta explotar de humor, inconformistas, empapadas de cultura popular -pop y popular, todo a la vez-, radicalmente innovadoras: imposible reconstruir los años 60 sin María Elena Walsh y Marta Minujin. Sin poner el foco sobre "La menesunda" y "Manuelita la tortuga"; "El Batacazo" y "Los ejecutivos", "El Obelisco acostado" y "La Cigarra". Sin reparar en la energía y el desempaque con el que estas mujeres siguieron creando más allá de sus respectivas juventudes, sin cargar con la muy argentina mochila de la nostalgia, para ser así fieles al espíritu de los años 60, justamente.

Discos increíbles

En lo que respecta a la Walsh - diez años mayor que Minujin-, vale recordar que antes de los 60 ya era una figura interesante de la vie littéraire porteña. Poeta precoz, recopiladora e intérprete junto a Leda Valladares del folclore del NOA argentino y del romancero español, discípula contrariada del díscolo Juan Ramón Jiménez: a los 32 años de edad, después de una vida con la que más de uno se hubiera labrado una leyenda tempranera, María Elena grabó Canciones para mirar, el primero de una serie de discos increíbles.

A veces nos olvidamos que la juglaresa -así le gustaba definirse- registró 11 LPs, incluyendo dos con cuentos relatados. ¡11 Lps que contienen algunas de las mejores canciones argentinas de todos los tiempos! Es una cantidad de discos -decenas de canciones- impresionante; más aun, si tenemos en cuenta que ella dejó de cantar hace muchos años, y que su obra literaria es tan abultada, y quizá tan laureada, como la musical. Afortunadamente, esa colección acaba de ser reeditada en CDs, en ediciones cuidadas.

Desde luego, no todas esas canciones son clásicos populares. Pero varias lo son. Del ciclo "infantil" -rubro que ella prácticamente inventó, tanto en la Argentina como en el mundo- se destacan "Canción de la vacuna", "La vaca estudiosa", "Canción de bañar la luna", "Twist del mono liso", "El reino del revés" y la inefable "Manuelita la tortuga". Más tarde, de su etapa de café concert y repertorio "adulto", sobresalieron "Los ejecutivos", "Como la cigarra", "Barco quieto", "El valle y el volcán" (en colaboración con Jairo), "El 45", "El viejo varieté", "Orquesta de señoritas" y "Serenata para la tierra de uno".

De calidad pareja
De calidad pareja entre letra y música, estas canciones, así como otras menos conocidas, supieron dibujar una zona nueva en la música popular argentina. Saltando de un estilo a otro, jugando con ritmos y especies de distintas partes del continente, la juglaresa elaboró un cancionero que, partiendo de la sencillez sentenciosa de las coplas antiguas, no tuvo empaque en unir lo viejo con lo nuevo, lo tradicional con lo moderno, Europa con América. ¿Un rasgo más de los años 60? No, un rasgo de María Elena Walsh, nuestra voz más lúcida de los 60.

El país Jardín de Infantes y sus últimas canciones

Asfixiada por la censura impuesta por la dictadura militar, en julio de 1978, en plena Copa Mundial de Fútbol, decidió "no seguir componiendo ni cantar más en público".[4] Paradójicamente, varias de sus canciones se volvieron símbolo de la lucha por la democracia, como Como la cigarra, Canción de cuna para un gobernante, Oración a la Justicia, Dame la mano y vamos ya, Balada del Comudus Viscach, Postal de guerra o su versión de We shall overcome (Venceremos), la clásica marcha del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos...

Desventuras en el País Jardín-de-Infantes
El 16 de agosto de 1979, María Elena publicó en el suplemento cultural del diario Clarín un artículo titulado "Desventuras en el País Jardín-de-Infantes", título que en 1993 retomaría para titular un libro. Se trata de un texto en el que la escritora acepta como legítima la acción de la dictadura para reprimir a "la subversión" y "mantener la paz social", pero en el que también desliza una crítica a la censura imperante, asimilando el país a un jardín de infantes:

Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos. Cuando el censor desaparezca ¡porque alguna vez sucumbirá demolido por una autopista! estaremos decrépitos y sin saber ya qué decir. Habremos olvidado el cómo, el dónde y el cuándo y nos sentaremos en una plaza como la pareja de viejitos del dibujo de Quino que se preguntaban: "¿Nosotros qué éramos...?"
(...)

Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto.

Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.
María Elena Walsh.(wikipedia.org)


Comparte


Noticias relacionadas de América Latina

✅ Marco Enríquez-Ominami, fundador del Grupo de Puebla: "Hay cambios en la diplomacia de EEU
✅ America Latina es la zona roja de transmision de coronavirus
✅ Es la hora de la condonación de la deuda para América Latina
✅ Las relaciones entre China y América Latina
✅ La izquierda ante la crisis del neoliberalismo

Te puede interesar!

Los peligros del nacional
El profundo salvaje: Desc
El pacto secreto entre la


Leonard Cohen y Marianne:
Inteligencia artificial:
La realidad no existe has


Ultimas Noticias

De interés

Consultas Servel Chile
Chile a 40 años del Golpe”  title=”Chile a 40 años del Golpe”  border=
Punto Final”  title=”PuntoFinal”  border=
Premio Nobel
Biblioteca Nacional
Memoria chilena
Cine chileno
Ñuque Mapu
Ñuque Mapu
estocolmo