OLOF PALME:LA PASIÓN POR LA JUSTICIA


Suecia | Política
Publicada:2011-02-28
Por Gutemberg Charquero

Un viernes 28 de febrero de hace veinticinco años, Olof Palme, entonces Primer Ministro de Suecia, era asesinado en pleno centro de Estocolmo cuando caminaba, sin ninguna escolta, hacia su casa acompañado por su mujer, Lisbeth, tras haber asistido a una función de cine. Eran las 23.21 pero, un detalle más en el cúmulo de hechos inexplicables que rodearon el atentado, este fue conocido en el exterior y recién pasada la medianoche comenzó a difundirse por los medios suecos. Muchas personas del gobierno declararon haberse enterado por llamadas teléfonicas de amigos del exterior y otro tanto ocurriría con algunos corresponsales extranjeros, el suscrito entre ellos, siempre conectados a “la noticia”,alertados desde la redacción central, pasada la medianoche.







No terminan ahi las “peculiaridades” de este crimen, que sumió al pueblo sueco en estado de shock y tuvo inmediata  repercusión internacional. Toda la actuación policial inmediata al crimen, asi como  las pistas elegidas para la captura del o los autores, adolecieron de omisiones escandalosas ( “irreparables” fueron calificadas en  los  informes de las investigaciones judiciales ordenadas después), que justificadamente dieron lugar a la casi certidumbre del móvil político, con conexiones internacionales, cuidadosamente preparado. Y a las consiguientes pesquisas privadas, muchas de ellas documentadas en la profusa bibliografía de los años posteriores  hasta los días recientes.

Palme, el juicio de la duda





En la abundante información aparecida estos días en los medios suecos que, es pertinente señalarlo, están concentrados en muy pocas manos  y responden mayoritariamente  a la línea neoliberal de la derecha,   se comentan  algunos de los libros , con una marcada tendencia a desacreditar aquellas investigaciones que apuntan a móviles politicos en el crimen. Línea que fue sostenida sistemáticamente desde las primeras horas posteriores al atentado, pese a todas las evidencias en contrario.

Para cualquier analista que busque la verdad el cuadro no estará completo si desecha la consideración de la campaña  mediática y política   implacable realizada contra la figura de Palme, durante su segundo gobierno,  (1982-1986). La versión más grosera pertenece a los grupos neonazis, muy bien organizados y con conexiones internas e internacionales.

Todos los sábados al mediodía en lugares estratégicos del centro de Estocolmo los integrantes desplegaban  su batería de propaganda, pancartas y caricaturas que mostraban a Palme abrazado con algún dirigente ruso , conspirando contra su propio país.

Con menos grosería, pero con una carga de odio  apenas disimulada la prensa “seria” denunciaba la “sovietización” a que estaba siendo conducida Suecia.No solamente en su política interna  de búsqueda de una mayor justicia social, sino también en su acercamiento, en plena guerra fría, a la dictadura comunista.

Palme, que pertenecía a una familia de la alta burguesía pero con valores éticos, sentido de la disciplina  y un elevado nivel cultural,  había  recorrido el mundo y  estudiado en Estados Unidos y no era ningún  “antiamericano”. Pero no pudo dejar de reaccionar frente a los bombardeos con napalm sobre  las aldeas vietnamitas y cometió la imperdonable “traición” de desfilar junto al embajador de Vietnam por las calles de Estocolmo en protesta por ello.

Junto a otros dos grandes estadistas, el alemán  Willy Brandt y el judio-austriaco Bruno Kreisky, asumió la tarea de atenuar la confrontación entre ambos bloques conciente del riesgo implícito en  una situación tan explosiva con arsenales nucleares en ambos bandos. Con tal finalidad organizó en 1984 una Conferencia Internacional para la Paz en Europa.

No terminan  ahí sus “pecados”.  Visitó la Cuba revolucionaria y desfiló por las calles de La Habana junto a  Fidel Castro. También la Nicaragua Sandinista. Condenó el apartheid en Sudáfrica y el Chile de Pinochet y defendió el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino.

Y en la búsqueda de caminos hacia la paz en Medio Oriente, invitó al entonces ”terrorista” y más tarde Premio Nobel de la Paz,  Yasir Arafat a una conferencia en Estocolmo.

Por último, muy lejos de ser lo último, enfrentó la ofensiva manipulada   del líder conservador Carl Bildt,sobre los ”submarinos rusos”,  el mismo que ahora en su calidad de ministro de Exteriores del gobierno actual, se negó a apoyar la lucha contra  Gadafi.



 




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