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El cine sueco recibió su primer impulso decisivo gracias a la
gran exposición de arte e industria de Estocolmo, en 1897. Fue entonces
cuando se rodaron también las primeras cintas suecas. Se filmó al
rey Oscar II a su llegada a la exposición, y así el monarca se convirtió
en la primera estrella de cine. Durante los años del cine mudo, alrededor
de 1920, Suecia se contaba entre los países de vanguardia del séptimo
arte. Directores como Victor Sjöström y Mauritz Stiller hicieron varias
películas consideradas por sus contemporáneos como obras maestras,
y como clásicos por la posteridad. Varias de esas cintas como "La
carreta fantasma" (Körkarlen) y "El tesoro de Arne" (Herr
Arnes pengar) estaban basadas en narraciones de la Nobel sueca Selma Lagerlöf.
Pero esa época de grandeza fue efímera. Sjöström y Stiller
emigraron a Hollywood, acompañados de la estrella recién surgida
Greta Garbo. Al nacer el cine sonoro, a comienzos de los años
30, sus profesionales suecos abandonaron toda aspiración artística
y ambición internacional para caer en el provincialismo y el popularismo.
En los círculos artísticos y literarios el cine nacional se consideraba
tan vulgar que lo calificaban de "vergüenza" para la cultura sueca.
Alrededor de 1940 cuando casi todo el resto de Europa se encontraba en plena
guerra se produjo un cambio debido a que el cine asumió una función
importante en la defensa psicológica. La gravedad de ese período
de alerta militar exigía nuevos temas e intenciones artísticas paralelamente
al uso escapista que se daba al celuloide. Directores como Alf Sjöberg y
Hasse Ekman trajeron la esperanza de que Suecia volviera a ser un país
respetado en la cinematografía. Después de la guerra, Suecia mantuvo
su lugar cuando el moderno hábito de celebrar festivales generó
una mayor demanda de películas de valor artístico. Algunos documentalistas,
como Arne Sucksdorff, fueron elogiados repetidas veces en el ámbito internacional,
y las películas argumentales suecas merecieron una atención cada
día mayor. Alf Sjöberg conquistó su mayor triunfo en 1951,
año en que ganó el Grand Prix de Venecia con "Señorita
Julia" (Fröken Julie). En 1952 Arne Mattsson sorprendió al público
del festival de Berlín y de todo el mundo con "Un solo verano
de felicidad" (Hon dansade en sommar). Cuatro años más tarde
entró Ingmar Bergman en la escena internacional con "Sonrisas de una
noche de verano" (Sommarnattens leende). Suecia volvía a ser foco
del interés cinematográfico mundial. Posteriormente, Ingmar Bergman
se mantuvo en un lugar central del cine mundial mientras produjo películas,
y su fama no hizo más que crecer con los años. No ocurrió
lo mismo con el cine sueco en general. Alrededor de 1960, la industria cinematográfica
sueca sufrió una profunda crisis causada por el auge de la televisión.
Gran parte del público abandonó las salas de cine; la producción
sueca se comercializó y la mayor parte de los colegas y competidores de
Bergman carecían de vena artística. Esa situación cambió
en 1963 al celebrarse un convenio de política cultural entre los productores
y el Estado: la denominada "reforma cinematográfica". Mediante
ella se liberaron importantes recursos económicos con la finalidad expresa
de fomentar la realización de películas de calidad. Gracias a la
reforma pudo surgir una nueva generación de cineastas originales que alcanzaron
éxito: Jan Troell, Bo Widerberg, Vilgot Sjöman, Kjell Grede y otros.
Al mismo tiempo se politizó el cine sueco bajo el influjo de los vientos
de izquierda de la época, con las consiguientes nuevas señales estéticas
y de contenido. Pero seguía disminuyendo el público de cine, y en
buena medida el de películas suecas. El cambio más positivo que
se dio en los años 70 y 80 fue el avance de la mujer en el trabajo cinematográfico
fuera de la actuación. La estrella Mai Zetterling había pasado a
ser directora ya en los años 60. Le siguieron Gunnel Lindblom (también
ex actriz), Marianne Ahrne, Marie-Louise De Geer Bergenstråhle, Christina
Olofsson, Suzanne Osten, Maj Wechselmann y otras cineastas. Como escritora, Astrid
Lindgren ha sido una de las mujeres de más fuerte presencia en el cine
sueco, y gracias a ella las películas suecas para niños fueron una
atracción mundial durante varios años.
La gran explosión
de los medios de difusión en la segunda mitad de los años 80, cambió
fundamentalmente las condiciones de la cinematografía. Hoy está
integrada en los medios que la rodean, y la producción de películas
se inscribe en el mercado de televisión, incluida la pagada, y del vídeo.
Por la evolución de los costos en la industria cinematográfica,
la mayor parte de las películas suecas actualmente se realiza en coproducción
con un buen número de financieros. En tal situación, la cooperación
entre los países nórdicos se ha convertido en un importante factor
económico del cine sueco.
GÉNEROS CINEMATOGRÁFICOS
El
cine sueco se ha ganado una reputación de frío, escueto y grave.
Desde Sjöström y Stiller a la película para niños "Ronia,
la hija del bandolero" (Ronja Rövar-dotter), han sido motivos fílmicos
prominentes la naturaleza, las dificultades de la vida en común y la muerte.
Han sido tan frecuentes en las cintas populares como en las grandes producciones
y las obras de arte más comentadas. Pero el cine sueco no sólo es
ambiente severo y melancolía. En buena parte trata del amor. ¡Basta
con echar una ojeada a la lista de "películas favoritas a través
de las épocas"! La hilaridad las comedias y farsas casi
siempre han tenido un fiel público y asegurado la base económica
de la industria cinematográfica. En tiempos de crisis han sido ante todo
los géneros jocosos los que han sustentado el ramo. En los años
40, el cine sueco contaba incluso con un cómico de renombre internacional:
Nils Poppe. En tiempos más recientes, el discreto cómico Lasse Åberg
ha cosechado éxitos en el país (por ejemplo, con "El golfista
por accidente" (Den ofrivillige golfaren, 1992), y no menos aplaudido ha
sido el ídolo pop Björn Skifs (entre otras, con la comedia de "suspense"
"Enredos" (Strul, 1988). Toda una lista de aclamaciones ha merecido
el grupo autor de "La banda Jönsson" (Jönssonligan), desde
1981, y del colectivo cómico "Creadores de locuras y After Shave"
(Galenskaparna och After Shave), por ejemplo, con Leif, 1987.
Los documentales
han sido desde hace más de 80 años orgullo del cine sueco. Una larga
tradición de documentar la naturaleza culminó en la década
de los 50 en "La gran aventura" (Det stora äventyret), célebre
cinta de Arne Sucksdorff. Esa tradición llegó a su perfección
en los años 60 y 70 gracias a Jan Lindblad y sus películas sobre
animales, de una exótica fascinación. A raíz del empeño
político en los años 60 nacieron documentales más orienta-dos
a las cuestiones sociales. En 1968, "Los inadaptados" (Dom kallar oss
mods), un inaudito estudio de problemas juveniles hecho por Jan Lindqvist y Stefan
Jarl, marcó un hito en la historia del cine documental sueco. Jarl continuó
con la misma temática y los mismos personajes a lo largo de un proyecto
sociológico de muchos años. La segunda película de la serie
fue "Una vida respetable" (Ett an-ständigt liv, 1979) y la tercera,
"La herencia social" (Det sociala arvet, 1993). Además de Stefan
Jarl hay toda una vigorosa generación de documentalistas de crítica
social. Y sus sucesores más jóvenes en el género son muy
prometedores.
El cine infantil ha sido especialmente favorecido por
el apoyo de la comunidad desde los años 50. También se ha convertido
en insignia de la cinematografía sueca, en un comienzo gracias a Astrid
Lindgren y a las cintas "Pippa" (Pippi Lång-strump), "Miguel
el Travieso" (Emil i Lönneberga) y algunas más que tratan de
otros héroes de los párvulos. Casi todas las versiones cinematográficas
de cuentos de Astrid Lindgren han tenido buena acogida en el extranjero. Suecia
también se ha considerado como precursora de un tipo de cine para niños
más poético y serio, que ha merecido atención internacional
desde hace tres décadas. "Hugo y Josefina" (Hugo och Josefin),
de Kjell Grede, salió a la cartelera en 1967 y marcó la pauta de
esa vertiente. A la misma categoría pertenece la célebre "Los
hermanos Corazón de León" (Bröderna Lejonhjärta,
1977), del director Olle Hellbom, sobre una narración de Astrid Lindgren,
y "Mi vida como perro" (Mitt liv som hund, 1985) de Lasse Hallström.
"Bert, el último virgen" (Bert den siste oskulden), del
director Thomas Alfredson, se cuenta entre las cintas infantiles destacadas de
realización posterior (que incluyen también atracciones para adultos
de buen humor). Como el cine para niños, también el de dibujos animados
experimentó un auge en Suecia, donde desde los años 70 se ha venido
formando un notable grupo de dibujantes hábiles y originales. El maestro
Per Åhlin (a quien se debe, entre otras películas, "El viaje
a Melonia" (Resan till Melonia, 1989) y Stig Lasseby, recientemente fallecido
autor de "Pedrito Sin Cola" (Pelle Svanslös, 1981), son dos de
los que han hecho largometrajes, mientras que un buen número de duchos
dibujantes de personalidad muy heterogénea y marcada se dedica al cortometraje.
La brutalidad cada vez mayor, el desempleo, los conflictos de inmigrantes y la
delincuencia juvenil han aportado en años recientes temas para películas
sobre problemas sociales. Algunas de ellas aprovechan las posibilidades que ofrece
el tema plasmando excesos de consumo de drogas, violencia, sangre y sexo, mientras
que otros tratan de abordar el tema con matices psicológicos y claridad
sociológica. En los años 70, se consideraba, sin mucha justicia,
que Suecia estaba a la vanguardia del cine pornográfico. Esa reputación
provenía del hecho innegable de que varios de los mayores éxitos
cinematográficos en el ámbito internacional en las décadas
inmediatamente anteriores, fueron de un erotismo bastante audaz. Pero el concepto
de "Schwedenfilm" ("película a la sueca"), acuñado
en Alemania, pronto perdió todo significado de nacionalidad. Lo que quizá
se pueda decir es que el cine sueco abrió las esclusas a la pornografía
de celuloide, pero no ha aportado mayor caudal a esa corriente.
PELÍCULAS
FAVORITAS A TRAVÉS DE LAS ÉPOCAS
El personaje de cine
sueco que ha atraído el mayor público ha sido un escanio muy metido
en carnes, de sonora voz y gestos cómicos: el actor Edvard Persson (18881957).
En sus mejores años, antes y después de la segunda guerra mundial,
sus películas registraron millones de espectadores en las salas suecas.
En la posguerra, su equivalente en popularidad fue el actor John Elfström,
que en 19 cintas hizo exageradas y grotescas caricaturas de campesinos en la serie
Åsa-Nisse, constantemente atacada por los críticos, aunque al
menos las primeras gozaron de un enorme favor del público rural. En
1951 se estrenó el mayor éxito de la historia cinematográfica
sueca hasta hoy: "Un solo verano de felicidad" (Hon dansade en sommar),
de Arne Mattsson: una obra que, si bien tiene muchas cualidades, debió
su fuerza de atracción principalmente a los osados desnudos de Ulla Jacobsson.
Hubo que esperar diez años hasta que a "Un solo verano de felicidad"
le quitara la predilección del público otra historia fílmica,
de tierno erotismo, enmarcada en la noche estival sueca. Esta vez era la pareja
de Christina Schollin y Jarl Kulle la que se bañaba desnuda: con sus 2.800.000
espectadores, "¿Tú crees en ángeles?" (Änglar
finns dom?) sigue registrando la cifra de público más alta de los
cinematógrafos suecos. El director Lars-Magnus Lindgren logró, en
1964, un extraordinario triunfo comercial más, con los mismos actores y
la misma franqueza erótica. "Adorado John" (Käre John) fue
el éxito cinematográfico más rotundo de Suecia en el extranjero
hasta 1967, cuando su taquilla fue triplicada por otra producción: "Soy
curiosa amarillo" (Jag är nyfiken gul), de Vilgot Sjöman,
que también traía sensacionales escenas eróticas. Ese récord
lo sigue manteniendo después de 30 años.
ESTRELLAS DE
FAMA INTERNACIONAL
La contribución de Suecia a la historia del
cine incluye la exportación de un asombroso elenco de intérpretes,
en su mayoría mujeres. La principal de ellas ha sido Greta Garbo, que tras
un par de películas mudas rodadas en Suecia emigró a Hollywood acompañada
de Victor Sjöström y Mauritz Stiller. La Divina se convirtió
en el prototipo de la estrella a lo largo de muchos años con Ana Karenina
(1927 y 1935), "Orquídeas salvajes" (A Woman of Affairs, 1929),
"La reina Cristina de Suecia" (Queen Christina, 1934), "La dama
de las camelias" (Camille, 1937) y Ninotchka (1939). La siguiente superestrella
sueca de Hollywood fue Ingrid Bergman. Se la llevaron en 1939 para que actuara
con Leslie Howard en la versión estadounidense de la renombrada película
sueca Intermezzo, y hasta su muerte fue objeto de la admiración internacional.
En Hollywood actuó con Humphrey Bogart en Casablanca, con Gary Cooper en
"Por quién doblan las campanas" (For Whom the Bell Tolls), con
Charles Boyer en "Luz que agoniza" (Gaslight), con Bing Crosby en "Las
campanas de Santa María" (The Bells of St. Mary) y con Gregory Peck
en "Recuerda" (Spellbound). Después de Ingrid Bergman cogieron
rumbo de EE.UU., entre otras, Signe Hasso, Marta Toren, Viveca Lindfors, Mai Zetterling
y Anita Ekberg, para convertirse allá en estrellas más o menos luminosas,
de esplendor más o menos duradero. Posteriormente, también Lena
Olin se trasladó a Norteamérica, lo mismo que Pernilla August. Durante
el nazismo, las actrices suecas Zarah Leander y Kristina Söderbaum llegaron
a ser grandes divas del cine alemán. Algunas intérpretes prominentes
de Suecia alcanzaron reputación mundial en los años 50 y 60, gracias
a su actuación en películas de Ingmar Bergman. Entre ellas se cuentan
Bibi Andersson, Harriet Andersson, Eva Dahlbeck, Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom
y Liv Ullman (nacida en Noruega). Todas ellas han sido contratadas en la industria
cinematográfica internacional. De los actores de Bergman fue Max von Sydow
el que logró llegar a ser una estrella internacional. En la producción
norteamericana ha encarnado los más variados personajes, desde el Jesús
de "La historia más grande jamás contada" (The Greatest
Story Ever Told) hasta toda suerte de seres demoníacos de películas
de terror y de misterio. Otros caras suecas que han conquistado celebridad en
Hollywood desde 1970 algunas relacionadas con el cine de Ingmar Bergman
han sido Erland Josephson, Peter Stormare, Stellan Skarsgård, Bo Svensson
y Dolph Lundgren.
INGMAR BERGMAN
El director Ingmar Bergman
es la mayor celebridad que ha tenido el cine sueco en toda su historia, y también
el más reputado director de teatro del país. Al comienzo de su carrera
tropezó con una fuerte resistencia de los productores y la crítica,
pero desde el éxito mundial de "Sonrisas de una noche de verano"
(Sommarnattens leende, 1955) ha sido el centro de una permanente atención
internacional. Algunas de sus cintas más comentadas son: "Prisión"
(Fängelse, 1949), "Un verano con Mónica" (Sommaren med Monika,
1953), "El séptimo sello" (Det sjunde inseglet, 1956), "Fresas
salvajes" (Smultronstället, 1957), "El silencio" (Tystnaden,
1963), Persona (1966) y "Gritos y susurros" (Viskningar och rop, 1973).
El mismo Bergman asegura que "Fanny y Alexander" (Fanny och Alexander,
1982) es su última película, lo cual no le ha impedido escribir
posteriormente guiones para otros directores.
LA REFORMA CINEMATOGRÁFICA
En
1963 se llevó a cabo la reforma cinematográfica sueca: un ingenioso
plan del político cultural socialdemócrata Harry Schein. Mediante
un acuerdo entre el Estado sueco y la industria cinematográfica se abolió
el impuesto del 25% sobre diversiones que pesaba sobre las entradas de cine. En
compensación, los propietarios de salas de proyección se comprometieron
a abonar el 10% de la taquilla al Instituto de Cinematografía de Suecia
(Svenska Filminstitutet), una fundación que se acababa de crear. La mayor
parte de esos ingresos se destinó al fomento de la producción cinematográfica
de calidad en Suecia. La clave de ese sistema era que también el producto
de cintas extranjeras subvencionara la cinematografía sueca. La eficacia
que en un comienzo tuvo la reforma cinematográfica ha mermado paralelamente
a la concurrencia de espectadores al cine. El convenio se ha ajustado, complementado
y ampliado en varias ocasiones. A las partes originales se han sumado el ramo
de vídeo y las empresas de televisión suecas. Las subvenciones anticipadas
a la "producción sueca de películas valiosas" son distribuidas
por algunos asesores de cine que asumen una gran responsabilidad personal. Además
de su actividad de fomento, el Instituto de Cinematografía ejecuta muchas
labores de cultura cinematográfica de otra índole (biblioteca, archivo,
cinemateca, restauración de películas, etc.). Para esos cometidos
recibe asignaciones especiales del Estado. El Instituto tiene su sede en la Casa
del Cine (Filmhuset) de Estocolmo, donde están instaladas, además,
la facultad de cinematografía de la Universidad de Estocolmo y el Instituto
de artes dramáticas (Dramatiska Institutet): las dos entidades suecas más
importantes en la investigación teórica y la formación práctica,
respectivamente, en el campo de la cinematografía.
OSCARES
SUECOS El prestigioso "Oscar", o Academy Award de la Academia
de Cine de EE.UU., ha sido otorgado a los siguientes cineastas y películas
suecas:
1944: Ingrid Bergman el mejor papel principal femenino
en "Luz que agoniza"(Gaslight) 1948: "El ritmo de una ciudad"
(Människor i stad) el mejor cortometraje documental (director: Arne
Sucksdorff) 1951: Kon-Tiki el mejor documental (productor: Olle Nordemar) 1954:
Greta Garbo Special Award 1956: Ingrid Bergman el mejor papel femenino
en Anastasia 1960: "El manantial de la doncella" (Jungfrukällan)
la mejor película extranjera (director: Ingmar Bergman) 1961: "Como
en un espejo" (Såsom i en spegel) la mejor película extranjera
(director: Ingmar Bergman) 1970: Ingmar Bergman Irving G Thalberg Memorial
Award 1973: Sven Nykvist la mejor fotografía, en "Gritos y
susurros" (Viskningar och rop) 1974: Ingrid Bergman el mejor papel
secundario femenino, en "Crimen en el Orient Express" (Murder on the
Orient Express) 1983: Anna Asp la mejor decoración, en "Fanny
y Alexander" (Fanny och Alexander) 1983: "Fanny y Alexander"
la mejor película extranjera (director: Ingmar Bergman) 1983: Marik
Vos el mejor vestuario, en "Fanny y Alexander" 1983: Sven Nykvist
la mejor fotografía, en "Fanny y Alexander" 1988: "Pelle,
el conquistador" (Pelle Erövraren) la mejor película extranjera
(dirección: Bille August) 1995: Per Hallberg los mejores efectos
sonoros, en Braveheart.
CENSURA DE CINE Suecia tiene la
censura de cine más antigua que aún ejerce sus funciones. La autoridad
de censura, la Oficina estatal de inspección de cinematógrafos (Statens
Biografbyrå), se instauró en 1911 a petición de los opositores
del cine y del ramo cinematográfico. En general ha reinado la armonía
entre el ramo y la censura. En tiempo de paz, las intervenciones y prohibiciones
de la censura sólo pueden justificarse por razones de higiene mental. Su
principal tarea ha sido evitar que los menores sufran daños psíquicos
por el cine. Los censores pueden permitir una película para todas las edades
o establecer para ella una edad mínima de 7, 11 ó 15 años,
según el caso. También pueden adoptar la decisión de cortar
partes de una cinta o simplemente prohibirla. En algunos casos, las medidas aplicadas
u omitidas por la censura han suscitado agitados debates, como ocurrió,
por ejemplo, con la prohibición de 491 de Vilgot Sjöman y la aprobación
de "El silencio" de Ingmar Bergman el mismo año. En varias ocasiones,
la justificación de la censura cinematográfica ha sido cuestionada
por críticos y políticos. Pero hasta ahora han fracasado todos los
intentos de abolirla, principalmente debido a que el ramo no sabe a ciencia cierta
qué consecuencias traería tal decisión.
COMPAÑÍAS
PRODUCTORAS
AB Svensk Filmindustri (SF) ha sido, a lo largo de más
de 75 años, la mayor sociedad cinematográfica del país. Fue
fundada en diciembre de 1919 por fusión de las dos principales compañías
del ramo que existían: Svenska Bio y Skandia. De esa forma, la SF ha quedado
asociada con todos los grandes clásicos del cine mudo. Desde la década
de los 20, la SF se ha mantenido como productora más activa y propietaria
de la mayor cadena de cines de Suecia. En 1948 se llevó a cabo otra fusión
de gran magnitud: a la SF se incorporó AB Europa Film, otra empresa importante
de vieja tradición. Ya desde comienzos de los años 30, la AB Europa
Film había sido una de las principales del país, como propietaria
de cinematógrafos y como productora. Desde comienzos de los 80, el consorcio
Bonnier una de las mayores empresas de medios de difusión de Suecia
es copropietaria de la SF. Ésta participa activamente en casi todos los
sectores de medios y desarrolla actividades también en el extranjero. En
los últimos años, la SF ha producido, entre otras cintas, Hamsun
de Jan Troell y "Adán y Eva" (Adam & Eva), una celebrada
comedia de Måns Herngren y Hannes Holm. La Sandrew Film AB tuvo su origen
a fines de la década de los 20. El comerciante en ultramarinos Anders Sandrew,
fundador de la empresa, empezó por abrir una cadena de salas de proyección
en Estocolmo. En la década de los 40, la sociedad se convirtió en
una importante compañía productora. Como empresario constructor
de cinematógrafos, Sandrew Film AB ha sido un pionero también en
años más recientes: tiene varios teatros en Estocolmo y además,
intereses en el mercado de cine, televisión y vídeo de los países
vecinos. Sandrew Film AB produjo hace poco la cinta Alfred, de Vilgot Sjöman,
que trata del inventor Nobel, y también es uno de los principales productores
de "El oratorio de Navidad" (Juloratoriet), de Kjell-Åke Andersson,
obra basada en la novela de Göran Tunström. Sveriges Television, SVT,
es un factor importante en la vida cinematográfica de Suecia. No sólo
produce películas propias para distribución en cines y para la "pantalla
pequeña", sino que también participa como coproductora en muchas
de las cintas realizadas. La principal sección productora de películas
de SVT es SVT Drama. Recientemente fue, por ejemplo, la principal productora de
Jerusalem, de Bille August, y de "El oratorio de Navidad" de Kjell-Åke
Andersson.
FESTIVALES
Anualmente se celebran en Suecia unos
diez festivales de cine de diversa índole. Los dos más importantes
son los internacionales de Gotemburgo, en febrero, y de Estocolmo, en noviembre.
En el festival de cine de Umeå, en septiembre, se proyectan principalmente
documentales; en el de Uppsala, en octubre, cortometrajes. BUFF son las siglas
de un festival de cine para niños y adolescentes.
© Leif
Furhammar (texto)
-------------------------------------------------------------------------------- Suecia
tiene unos 8.800.000 habitantes. Anualmente registra 16 millones de entradas al
cine. Hay aproximadamente 875 cines (y 1.200 salas) en el país. Una entrada
al cine cuesta en promedio 60 coronas suecas. Cada año se proyectan por
primera vez en el país unas 200 cintas, de las cuales 20 son financiadas
en parte o totalmente con medios suecos. Varias de ellas son coproducciones con
otros países, principalmente nórdicos. La parte de las películas
suecas en la taquilla total del país es del 20% aproximadamente. Cada año
hay algunas películas suecas que tienen éxito nacional. La mayoría
no cubre sus propios costos. En 1997 a un siglo de la primera producción
cinematográfica sueca la favorita del público es "Los
cazadores" (Jägarna) de Kjell Sundvall. Se trata de una cinta espectacular
y violenta, y aunque trata una temática de la región más
septentrional de Suecia se puede decir que está hecha con un corte "norteamericano".
La gran galardonada de este año de centenario es Hamsun, la película
de Jan Troell sobre el genio, Nobel y nazi de Noruega. En el festival de 1997
del Instituto de Cinematografía de Suecia, conquistó cuatro de los
grandes premios anuales ("carneros de oro"): el de la mejor película,
el del mejor guión (Per Olov Enquist), el de la mejor actriz (Ghita Nörby)
y el del mejor actor (Max von Sydow).
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